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El sorprendente plan para vender la Isla de Pascua: Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Alemania aparecieron como posibles compradores

Mucho antes de convertirse en uno de los destinos más fascinantes del planeta, una famosa isla del Pacífico estuvo en el centro de un proyecto que pudo cambiar para siempre su destino. Una decisión estratégica, negociaciones discretas y varias potencias interesadas marcaron un episodio poco conocido de la historia.
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Hoy es admirada por sus gigantescas estatuas de piedra y por el misterio que envuelve a su cultura ancestral. Sin embargo, hubo un momento en el que su valor no se medía por su patrimonio histórico, sino por el papel estratégico que podía desempeñar en un escenario internacional cada vez más tenso. Una investigación histórica reveló cómo este territorio estuvo muy cerca de convertirse en una pieza clave de una inesperada negociación.

Un territorio con un destino muy diferente al actual

La Isla de Pascua, también conocida como Rapa Nui, es uno de los lugares más emblemáticos de América del Sur. Sus monumentales moáis y su riqueza arqueológica atraen cada año a miles de visitantes interesados en descubrir una de las culturas más enigmáticas del mundo.

No obstante, varias décadas antes de consolidarse como un importante destino turístico, la isla estuvo vinculada a un proyecto que poco tenía que ver con el turismo o la preservación de su patrimonio. En la década de 1930, las autoridades chilenas analizaron la posibilidad de desprenderse del territorio con el objetivo de obtener recursos para fortalecer sus capacidades militares.

En aquel contexto internacional, marcado por el crecimiento de las tensiones entre las grandes potencias y el acelerado proceso de rearme previo a la Segunda Guerra Mundial, la ubicación estratégica de la isla despertó el interés de distintos países. Entre los posibles compradores figuraban Estados Unidos, el Reino Unido, Japón e incluso la Alemania nazi.

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©Miguel Cuenca – Pexels

El plan que buscaba fortalecer la Armada chilena

Los detalles de este episodio fueron reconstruidos por el periodista e historiador español Mario Amorós en su obra Rapa Nui: Una herida en el océano. En ella analiza distintos momentos decisivos de la historia de la isla y las difíciles circunstancias que atravesó su población originaria.

De acuerdo con la investigación, alrededor de 1937 Chile habría considerado ofrecer la Isla de Pascua por una suma cercana al millón de dólares de la época. Ese dinero sería destinado a reforzar la Armada nacional, que buscaba ampliar su capacidad operativa tras incorporar aeronaves fabricadas en Alemania e Italia y evaluar la construcción de nuevos cruceros para su flota.

Sin embargo, la idea no surgió de manera improvisada. Amorós sostiene que ya en 1930 un agregado naval estadounidense había informado a la Oficina de Inteligencia Naval de su país sobre la posibilidad de que Chile contemplara la cesión del territorio como una forma de obtener financiamiento para sus proyectos militares.

Las conversaciones que nunca llegaron a concretarse

Según el historiador, el proceso habría avanzado mediante conversaciones reservadas entre oficiales de la Armada chilena y representantes diplomáticos de distintos países establecidos en Santiago. Aunque existieron contactos y análisis sobre la operación, nunca se alcanzó un acuerdo definitivo que permitiera avanzar con la transferencia de soberanía.

Las razones que impidieron concretar la venta no quedaron completamente documentadas, pero el proyecto terminó siendo abandonado y la isla permaneció bajo administración chilena. Con el paso del tiempo, aquel episodio quedó prácticamente olvidado hasta que diversas investigaciones históricas recuperaron los antecedentes de estas negociaciones.

La difícil realidad que vivían los habitantes de Rapa Nui

Mientras estas discusiones se desarrollaban en el ámbito diplomático, la situación de la población rapanui distaba mucho de la imagen que hoy ofrece la isla al mundo.

Durante aquellos años, gran parte de los habitantes enfrentaba fuertes restricciones para desplazarse y desarrollar su vida cotidiana. Además, amplias extensiones del territorio permanecían arrendadas a empresas privadas, limitando el acceso de la comunidad a buena parte de la isla.

A estas dificultades se sumaban importantes problemas sanitarios. Las precarias condiciones de vida favorecieron la propagación de enfermedades como la lepra, lo que agravó aún más la situación de una población que atravesaba uno de los períodos más complejos de su historia.

Con el paso de las décadas, la Isla de Pascua logró consolidarse como un símbolo cultural y turístico de alcance mundial. Sin embargo, este sorprendente capítulo demuestra que, en un momento de creciente tensión internacional, su futuro pudo haber tomado un rumbo completamente distinto y cambiar para siempre el mapa geopolítico del Pacífico.

 

[Fuente: El Cronista]

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