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Tecnología

Un accidente mortal vuelve a poner a Tesla en la mira: qué pasó con el sistema de asistencia activado

Un Tesla Model 3 se estrelló contra una vivienda en Texas y provocó la muerte de Martha Avila, de 76 años. El conductor dijo que tenía activado un sistema de asistencia, mientras Tesla asegura que hubo intervención manual. El caso vuelve a poner bajo presión a Autopilot y Full Self-Driving.
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Un accidente fatal vuelve a poner a Tesla en el centro del debate

Tesla enfrenta una nueva investigación federal en Estados Unidos tras un accidente mortal ocurrido en Katy, Texas, un suburbio de Houston. El caso involucra a un Model 3 que se estrelló contra una vivienda y provocó la muerte de Martha Avila, una mujer de 76 años que se encontraba dentro de su casa.

El choque ocurrió el 19 de junio y ya es investigado por dos organismos federales: la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte y la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.

La pregunta central es una que Tesla arrastra desde hace años: qué papel tuvieron sus sistemas de asistencia a la conducción en el accidente.

La versión del conductor y la respuesta de Tesla

Según la demanda presentada por la familia de la víctima, el conductor del vehículo, identificado como Michael Butler, dijo a las autoridades que había activado Autopilot antes de que el auto atravesara la pared frontal de la casa.

La familia acusa a Tesla de negligencia grave y de no advertir adecuadamente sobre supuestos defectos en sus sistemas Autopilot y Full Self-Driving. La demanda también incluye al conductor y reclama más de un millón de dólares en daños, además de posibles sanciones adicionales.

Tesla, sin embargo, rechaza que el caso pueda atribuirse directamente a su software. Elon Musk publicó que FSD suele circular despacio en calles residenciales y que el choque fue a alta velocidad. Ashok Elluswamy, vicepresidente de software de IA de Tesla, afirmó que el conductor habría anulado manualmente el sistema al presionar el acelerador al 100%.

Esa diferencia entre versiones será clave. Las autoridades deberán determinar si el sistema estaba activado, qué funciones estaban en uso, qué hizo el conductor y qué registraron los datos del vehículo antes del impacto.

El problema de llamar “autónomo” a algo que no lo es

Tesla insiste en que Autopilot y Full Self-Driving no convierten sus vehículos en coches autónomos. Son sistemas de asistencia al conductor que pueden ayudar a mantener el carril, acelerar, frenar o realizar ciertas maniobras, pero requieren supervisión humana constante.

Ese matiz técnico es fundamental, aunque no siempre queda claro para el público. El propio nombre “Full Self-Driving” genera debate porque sugiere una capacidad que, en la práctica, todavía exige atención total del conductor.

Ahí está una de las grandes tensiones del caso Tesla: la empresa vende una experiencia cada vez más automatizada, pero la responsabilidad final sigue recayendo sobre la persona al volante.

Casi 50 investigaciones desde 2016

El accidente de Texas no aparece en el vacío. Desde 2016, la NHTSA abrió cerca de 50 investigaciones especiales sobre choques de Tesla en los que se sospecha el uso de sistemas avanzados de asistencia a la conducción. En esos casos se reportaron alrededor de dos docenas de muertes.

En 2023, Tesla tuvo que retirar de circulación virtual —mediante una actualización de software— unos dos millones de vehículos en Estados Unidos para reforzar controles y alertas destinadas a mantener la atención del conductor mientras usa Autopilot.

El regulador había señalado entonces un problema conocido: si el sistema no exige suficiente atención, algunos conductores pueden confiar demasiado en la automatización y reaccionar tarde ante un peligro.

La investigación llega en un momento sensible

El nuevo caso aparece mientras Tesla intenta convencer al mercado de que su futuro depende cada vez más de la conducción autónoma, los robotaxis y la inteligencia artificial aplicada al transporte.

Por eso el accidente tiene una dimensión mayor que una demanda civil. Si las investigaciones concluyen que hubo fallos de diseño, advertencia o supervisión, la presión regulatoria podría aumentar. Si, en cambio, se confirma que el conductor anuló manualmente el sistema, Tesla reforzará su argumento de que sus tecnologías no fueron responsables.

Por ahora, lo único claro es que una persona murió dentro de su casa y que las autoridades deben reconstruir con precisión qué ocurrió.

La promesa de Tesla siempre fue acercar el futuro de la conducción autónoma. Pero cada accidente fatal recuerda que, mientras ese futuro no sea plenamente autónomo, la zona gris entre máquina y conductor seguirá siendo el lugar más peligroso de la carretera.

 

 

Fuente: Infobae.

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