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Mundo

Cuatro potentes terremotos en menos de ocho horas sacudieron al mundo: ¿estaban relacionados y qué fue lo que los causó?

Estos eventos dejaron al menos 164 muertos en Venezuela y varios heridos en California y Japón.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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A las 11:10 a. m. (hora del este) del miércoles, un terremoto de magnitud 5,6 sacudió el norte de California, cerca de la pequeña ciudad de Ukiah. Luego, a las 6:04 p. m., un sismo precursor de magnitud 7,2 estremeció la costa noreste de Venezuela, seguido de inmediato por un terremoto principal de magnitud 7,5. Minutos después, un temblor de magnitud 6,9 se registró frente a la costa de Kuji, en Japón.

Fue una jornada excepcional en términos de actividad sísmica. Los terremotos de California y Japón no provocaron daños importantes, aunque sí dejaron algunos heridos. En Venezuela, en cambio, la situación fue mucho más grave. El doble evento sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 (un par de terremotos de magnitudes similares que están relacionados entre sí, pero que son sismológicamente distintos) destruyó edificios en el estado costero de La Guaira y en la ciudad de Caracas. Hasta las 9:00 a. m. (hora del este) del jueves, se habían reportado al menos 164 fallecidos y cerca de 1.000 heridos, según la agencia Associated Press.

«Decenas de edificios se han derrumbado… y actualmente estamos llevando a cabo intensas operaciones de rescate para salvar vidas», declaró la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, la mañana del jueves.

Cuando cuatro terremotos de gran magnitud ocurren en menos de ocho horas, es natural preguntarse si existe alguna relación entre ellos. Para responder a esa duda, conviene entender cómo funcionan estos fenómenos geológicos.

¿Casualidad o conexión?

Primero, una explicación básica sobre qué provoca un terremoto. La mayoría ocurre cuando la presión acumulada a lo largo de una falla geológica (una fractura en la corteza terrestre) se libera de manera repentina. Estas fracturas marcan los límites entre grandes bloques de la corteza que se desplazan de forma independiente. A medida que esos bloques se rozan entre sí, la fricción puede mantenerlos bloqueados durante años o incluso siglos. Cuando la presión acumulada supera la resistencia de la roca, las placas se deslizan bruscamente y generan un terremoto.

Aunque California, Venezuela y Japón son regiones propensas a sufrir terremotos, la actividad sísmica de cada una proviene de sistemas de fallas completamente diferentes.

El sismo del norte de California ocurrió sobre la falla Maacama, una falla de deslizamiento lateral derecho (es decir, donde los bloques de la corteza se desplazan horizontalmente hacia la derecha uno respecto del otro) que forma parte del sistema más amplio de la falla de San Andrés. Se ubica entre la propia falla de San Andrés, al oeste, y la zona de fallas de Bartlett Springs, al este. La falla Maacama tiene capacidad para generar terremotos importantes, pero el evento del miércoles fue el más intenso registrado allí hasta la fecha, según los sismólogos Judith Hubbard y Kyle Bradley, autores del blog Earthquake Insights.

Cada terremoto tuvo un origen distinto

Los epicentros de los dos terremotos ocurridos en Venezuela estaban separados por apenas unos pocos kilómetros. Sin embargo, la información obtenida a partir de las ondas sísmicas por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indica que probablemente se originaron en fallas diferentes y con mecanismos de ruptura distintos. Así lo explica Mark Quigley, profesor asociado de ciencias sísmicas en la Universidad de Melbourne, en un artículo publicado por The Conversation.

Según Quigley, es muy probable que el primer terremoto haya desencadenado el segundo. Sin embargo, no existe evidencia de que alguno de estos eventos haya estado físicamente relacionado con el sismo registrado en California.

El terremoto ocurrido frente a la costa de Japón también parece no tener conexión con los anteriores. La actividad sísmica en la costa noreste de la isla de Honshu está dominada por la zona de subducción de la Fosa de Japón, donde la placa del Pacífico se introduce por debajo del norte del archipiélago japonés. Se trata de una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta.

En ocasiones, los grandes terremotos pueden desencadenar otros sismos a miles de kilómetros mediante un proceso conocido como transferencia dinámica de esfuerzos. Esto ocurre cuando la energía transportada por las ondas sísmicas alcanza otra zona geológicamente inestable y provoca una nueva ruptura. Sin embargo, los especialistas consideran que eso probablemente no ocurrió el miércoles.

Aunque los dos terremotos de Venezuela sí estuvieron relacionados entre sí, los ocurridos en California y Japón fueron, con alta probabilidad, una coincidencia, explicó William Barnhart, geodesta del USGS, al New York Times.

A medida que los sismólogos recopilen más datos sobre estos eventos, podrán comprender con mayor precisión los mecanismos que los originaron. No obstante, todo indica que no encontrarán una conexión entre los terremotos registrados en los tres países. Lo ocurrido el miércoles sirve como un recordatorio de que las regiones con alta actividad sísmica pueden sufrir un gran terremoto en cualquier momento, lo que refuerza la importancia de la preparación y la prevención ante este tipo de desastres naturales.

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