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Tecnología

Google apuesta por una batería de CO₂ en Irlanda: la idea es guardar energía renovable cuando sobra y usarla cuando la red la necesita

Google y Energy Dome construirán en Irlanda una planta de almacenamiento de larga duración basada en CO₂. El proyecto, de 23 MW y 200 MWh, se ubicará en una antigua central térmica y busca aprovechar excedentes renovables, aliviar la congestión de la red y avanzar hacia electricidad limpia las 24 horas.
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Una batería que no usa litio, sino dióxido de carbono

El gran problema de las energías renovables no es solo producir electricidad limpia. También es guardarla. La energía solar y la eólica pueden generar mucho cuando hay sol o viento, pero no siempre coinciden con los momentos de mayor demanda.

Ahí entra el almacenamiento de larga duración, una pieza cada vez más importante para las redes eléctricas modernas. Google y Energy Dome acaban de dar un paso en esa dirección con un proyecto en Irlanda que usará una tecnología poco habitual: baterías de CO₂.

La planta tendrá 23 MW de potencia y 200 MWh de capacidad, suficiente para almacenar energía durante varias horas y devolverla a la red cuando haga falta.

Google apuesta por una batería de CO₂ en Irlanda: la idea es guardar energía renovable cuando sobra y usarla cuando la red la necesita
© EnergyWabs – Youtube.

Cómo funciona una batería de CO₂

La tecnología de Energy Dome no se parece a una batería de litio convencional. En lugar de almacenar electricidad mediante reacciones químicas, utiliza un proceso termomecánico basado en dióxido de carbono.

Cuando hay excedente de electricidad en la red, el sistema usa esa energía para comprimir CO₂ y almacenarlo. Cuando la red necesita electricidad, el gas se expande a través de una turbina y vuelve a generar energía.

La ventaja es que usa componentes industriales conocidos y disponibles, sin depender de grandes cantidades de litio, cobalto u otros minerales críticos. Para proyectos de gran escala, esa diferencia puede ser clave.

Energy Dome sostiene que su sistema puede aportar energía firme durante varias horas, justo el tipo de respaldo que necesitan las redes con mucha presencia de renovables.

Irlanda necesita guardar más energía limpia

El proyecto se ubicará en el condado de Offaly, cerca de Rhode, en una antigua central térmica. Es un dato simbólico y práctico a la vez: un terreno antes vinculado a generación fósil se reconvierte en infraestructura para la transición energética.

La zona también tiene sentido desde el punto de vista eléctrico. Está conectada a una parte relevante de la red irlandesa y cerca de áreas con recursos eólicos y solares. El problema es que, cuando la producción renovable supera la capacidad de transporte o la demanda inmediata, parte de esa energía puede desperdiciarse.

La batería de CO₂ busca evitarlo. Absorbe electricidad cuando sobra y la devuelve cuando la red está bajo presión. Eso puede reducir congestiones, mejorar la estabilidad del sistema y evitar inversiones más costosas en nuevas líneas de transmisión.

Google busca electricidad limpia todo el día

Para Google, el proyecto no es solo una inversión energética más. La compañía lleva años prometiendo que quiere operar con electricidad libre de carbono las 24 horas del día, no solo compensar su consumo anual con compras renovables.

Ese objetivo es especialmente difícil para una empresa con centros de datos, inteligencia artificial y demanda eléctrica creciente. No alcanza con contratar energía solar o eólica: también hace falta cubrir las horas en las que no hay generación suficiente.

Por eso las baterías de larga duración son estratégicas. Funcionan como puente entre la abundancia renovable y la demanda real.

Un proyecto pequeño para una pregunta enorme

La planta irlandesa no resolverá por sí sola el desafío energético de Google ni de Irlanda. Pero puede funcionar como demostración comercial de una tecnología que busca competir en un espacio cada vez más importante.

Energy Dome planea además una segunda unidad de 200 MWh en el mismo sitio, lo que podría convertir la zona en un pequeño polo de almacenamiento de larga duración.

La pregunta de fondo es si este tipo de baterías podrá escalar con rapidez, buen coste y fiabilidad suficiente. Las redes eléctricas del futuro necesitarán muchas soluciones: litio para respuestas rápidas, bombeo hidráulico donde sea posible, hidrógeno en ciertos casos y tecnologías alternativas como el CO₂ para almacenar energía durante más horas.

La transición energética ya no se trata solo de construir más paneles solares o más aerogeneradores. También se trata de guardar lo que producen cuando el sistema no puede usarlo.

Y ahí, una antigua central térmica irlandesa puede convertirse en una señal de lo que viene: menos combustibles fósiles y más infraestructura para que la energía limpia esté disponible cuando realmente se necesita.

 

 

Fuente: Infobae.

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