En un mercado cada vez más dominado por híbridos, eléctricos y soluciones tecnológicas que priorizan las emisiones sobre las sensaciones al volante, Mazda se atreve a nadar contracorriente. El CX-30 es un claro ejemplo de esa filosofía rebelde: un SUV que renuncia a lo convencional y apuesta por lo mecánico, lo puro… y lo inesperado.
Un motor que va en contra de la corriente

Mientras otras marcas reducen cilindrada, Mazda va en dirección contraria. El CX-30 llega equipado con un motor atmosférico de 2.5 litros y cuatro cilindros que entrega 140 CV y 238 Nm de par. Cifras que, aunque parezcan modestas sobre el papel, se traducen en un comportamiento sorprendente para un SUV compacto.
Este motor no se comporta como otros atmosféricos. Ofrece empuje desde bajas revoluciones y se combina con una caja de cambios manual de seis relaciones con tacto preciso. El resultado: una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,7 segundos y una velocidad máxima de 197 km/h.
Pese a su planteamiento tradicional, este SUV cuenta con tecnología mild-hybrid que le permite lucir la etiqueta ECO de la DGT. Además, su consumo ronda los 6 l/100 km, lo cual es más que razonable para un coche de su tamaño y potencia.
Mucho más que potencia: Equipamiento, confort y precio

El Mazda CX-30 ofrece un nivel de equipamiento muy competitivo, incluso en su acabado Prime-Line. Incluye de serie elementos como llantas de 16 pulgadas, faros LED, Head-Up Display, cámara trasera, climatizador, arranque sin llave, pantalla de 10,25” compatible con Apple CarPlay y Android Auto, entre otros.
Todo esto, por un precio al contado de 31.340 euros. Mazda también ofrece alternativas de financiación y planes multi-opción que incluyen mantenimiento y flexibilidad de devolución o cambio del coche.
¿Por qué lo llaman SUV si se comporta como un compacto?

Llamarlo SUV puede llevar a engaño. El CX-30 ofrece una experiencia de conducción que se aleja del estereotipo del segmento: su chasis, dirección y suspensión lo hacen sentir más ágil y preciso, casi como un compacto o una berlina.
Su dirección directa, la transmisión manual de recorridos cortos y una pisada firme, lo convierten en una opción ideal para quienes buscan disfrutar del volante sin renunciar a la comodidad y altura de conducción que aporta un SUV.
La clave de su éxito está en que combina lo mejor de dos mundos: lo práctico de un SUV con la dinámica de un turismo. Mazda ha sabido encontrar ese punto medio que pocos se atreven a explorar.