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Un país se salva (por ahora) del golpe de aranceles de Trump, pero su talón de Aquiles está en México

Los nuevos aranceles de Trump no golpean de lleno a la industria automovilística de este país… al menos no directamente. Pero hay un punto débil que podría desatar una crisis: México. Las piezas clave para fabricar coches están allí, y si Washington las bloquea, este país tiene un verdadero problema.
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Una nueva oleada de aranceles desde Estados Unidos amenaza con alterar el comercio mundial, pero esta vez España parece esquivar el impacto más inmediato. Sin embargo, hay un componente oculto que podría cambiarlo todo. Mientras el foco está en la exportación de vehículos, la clave está en las piezas que los hacen funcionar… y en el país donde se fabrican: México.

Aranceles en marcha: Un 25% que pone en jaque a toda la industria automotriz

España se salva (por ahora) del golpe de Trump, pero su talón de Aquiles está en México
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Donald Trump ha confirmado una batería de nuevos aranceles que golpea directamente a más de 200 países. Para la Unión Europea, la tasa general será del 20%. Pero en el caso específico del sector del automóvil, el sobrecoste asciende al 25%, sin distinciones. Esto implica que incluso si un coche es ensamblado en Estados Unidos, pagará el arancel si alguna pieza clave proviene del extranjero.

España no es una gran exportadora de coches hacia EE.UU. actualmente. Los modelos más vendidos en el país —vehículos pequeños y económicos— están destinados casi exclusivamente al mercado europeo, y hace años que dejaron de exportarse modelos como las Mercedes Vito o las Ford Transit hacia suelo estadounidense.

Sin embargo, esto no significa que esté completamente a salvo.

El eslabón más frágil: Piezas hechas en México y negocios estratégicos

España se salva (por ahora) del golpe de Trump, pero su talón de Aquiles está en México
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Aunque la exportación de vehículos no se ve directamente afectada, sí lo está la industria española de componentes de automoción, que supera los 25.600 millones de euros. Y aunque el 65% de esta producción va a la Unión Europea —sobre todo Alemania y Francia—, Estados Unidos sigue siendo un mercado estratégico, siendo el octavo por volumen de exportación con más de 1.000 millones de euros anuales.

La clave, sin embargo, está fuera de las fronteras de España. Muchas grandes empresas españolas del sector tienen plantas en México, desde donde producen y exportan componentes a EE.UU. Esta estrategia, que hasta ahora ha sido clave para mantener competitividad y acceso a mercados, se convierte ahora en un punto de vulnerabilidad.

Trump ya ha amenazado en varias ocasiones con imponer nuevos aranceles a México y Canadá, y si finalmente lo hace, la cadena de suministro española se verá directamente afectada.

Alemania, la gran incógnita que puede cambiarlo todo

España se salva (por ahora) del golpe de Trump, pero su talón de Aquiles está en México
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El otro factor clave es la salud económica de Alemania. Como principal comprador de coches fabricados en España, su situación influye directamente en las fábricas españolas. Si los nuevos aranceles encarecen las exportaciones alemanas hacia EE.UU., es probable que se reduzca su capacidad de producción, lo que podría llevar a revisar su red de proveedores.

Esto pone presión sobre España, que deberá mantener su competitividad en precios y calidad para no ser sustituida por mercados más baratos. En este contexto, los aranceles de Trump pueden provocar un efecto dominó que, indirectamente, alcance al tejido industrial español.

Respuesta del Gobierno y próxima jugada europea

Mientras la Unión Europea analiza su respuesta —prevista para votación el 9 de abril—, el Gobierno español ya ha anunciado medidas de apoyo. Pedro Sánchez confirmó una inyección de hasta 14.100 millones de euros para respaldar a los sectores afectados.

Entre ellas destacan dos líneas de avales del ICO por valor de 6.000 millones de euros, un fondo de apoyo a la inversión de 200 millones, y el mecanismo RED para mantener empleos, similar al modelo de los ERTE implementado durante la pandemia.

Aún está por ver si estas medidas serán suficientes, sobre todo si Trump decide seguir avanzando en su política proteccionista con México y Canadá. Lo que es claro es que la estabilidad de la industria automovilística española depende no tanto de lo que se exporta directamente a EE.UU., sino de un delicado equilibrio geográfico que podría romperse con un solo tuit.

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