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El tornado que borró una ciudad: Rio Bonito do Iguaçu devastada por vientos de 250 km/h

Un poderoso tornado, generado por un ciclón extratropical, devastó cerca del 80% de la ciudad de Rio Bonito do Iguaçu, en el estado brasileño de Paraná. Los vientos alcanzaron entre 180 y 250 km/h, dejando al menos cinco muertos, cientos de heridos y una ciudad prácticamente destruida.
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El sur de Brasil vivió este viernes una jornada de horror meteorológico. Un ciclón extratropical desató tormentas violentas que dieron origen a un tornado con fuerza destructiva. En apenas minutos, la ciudad de Rio Bonito do Iguaçu quedó arrasada, sus calles irreconocibles y sus casas reducidas a escombros. Las autoridades confirman víctimas, desaparecidos y un escenario de emergencia total mientras el fenómeno continúa desplazándose hacia el sureste del país.

Una ciudad arrasada en minutos

El fenómeno golpeó con una intensidad pocas veces vista.
Según el Servicio Meteorológico del estado de Paraná (SIMEPAR), el tornado alcanzó vientos estimados entre 180 y 250 km/h, lo que lo ubica en la categoría F2 de la escala de Fujita. Sin embargo, los expertos no descartan que, tras el relevamiento completo de daños, el evento sea reclasificado como F3, correspondiente a vientos de hasta 320 km/h.

Las imágenes que circulan en redes sociales y medios locales muestran calles completamente destruidas, vehículos volcados y estructuras metálicas retorcidas. De las viviendas de madera y ladrillo solo quedan escombros. El 80% del municipio de Rio Bonito do Iguaçu habría quedado inutilizable.

El gobernador de Paraná confirmó al menos cinco víctimas fatales —cuatro de ellas en la ciudad devastada— y más de 400 personas heridas, atendidas en centros de salud de la región. Dos personas permanecen desaparecidas.

Emergencia y rescate contrarreloj

La Defensa Civil de Brasil desplegó un operativo de emergencia para asistir a los damnificados y trasladar a cientos de familias a albergues temporarios en localidades cercanas.
En declaraciones oficiales, el organismo informó que la infraestructura local —red eléctrica, servicios médicos y escuelas— colapsó casi por completo.

Los equipos de rescate trabajan entre los restos de edificios derrumbados mientras continúan las tareas de búsqueda. Las autoridades solicitaron donaciones de agua potable, alimentos no perecederos y materiales de abrigo.

Un ciclón extratropical como desencadenante

El tornado fue consecuencia directa de un ciclón extratropical que se formó entre el norte de Argentina, Paraguay y Bolivia, donde una baja presión de origen térmico se encontró con un núcleo de aire frío proveniente de Chile.

Esta combinación generó una atmósfera altamente inestable, con el desarrollo de supercélulas que cruzaron los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, intensificándose a su paso.
En algunos sectores del sur brasileño, se registraron vientos superiores a los 100 km/h, lluvias torrenciales y granizo de gran tamaño.

El tornado de Rio Bonito fue el más devastador, pero no el único. Otro fenómeno similar habría afectado la zona entre Guarapuava y Turvo, según muestran videos captados durante la noche.

El ciclón sigue su avance hacia el sureste

Durante la mañana del sábado 8, el frente asociado al ciclón se desplazaba hacia los estados de São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro y Espírito Santo, acompañado de tormentas eléctricas y fuertes ráfagas de viento.

El Instituto Nacional de Meteorología de Brasil (INMET) mantiene la alerta por lluvias intensas, posibles inundaciones y riesgo de nuevos tornados aislados mientras el sistema continúa su trayectoria por el Atlántico Sur.

Una tragedia que reabre el debate climático

Los expertos advierten que la frecuencia e intensidad creciente de estos fenómenos extremos está vinculada a los cambios en los patrones atmosféricos globales.
“Las condiciones actuales de calor y humedad en la región favorecen la formación de tormentas severas con mayor potencial destructivo”, señaló el meteorólogo Jefferson Simões, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

Mientras tanto, Rio Bonito do Iguaçu enfrenta la dolorosa tarea de reconstruirse. Lo que era una ciudad de poco más de 15.000 habitantes es hoy un paisaje de ruina y silencio, testimonio de la fuerza implacable del viento.

 

 

 

Fuente: Meteored.

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