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Ciencia

El visitante interestelar 3I/ATLAS acaba de volverse mucho más extraño. Un cálculo básico de masa sugiere que su origen natural podría ser físicamente imposible

Las mediciones isotópicas del objeto interestelar 3I/ATLAS apuntan a un origen extremadamente antiguo en un sistema estelar pobre en metales. Sin embargo, un nuevo análisis revela un problema: la cantidad de material necesaria para explicar su existencia parece exceder lo que esas estrellas podrían producir.
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Los objetos que llegan desde fuera del sistema solar siempre despiertan curiosidad científica, pero el caso de 3I/ATLAS está empezando a generar algo más que simple interés. Las observaciones recientes indican que su composición química es muy distinta a la de cualquier cometa conocido, y esa rareza ha llevado a los investigadores a proponer una explicación sorprendente: podría ser un fragmento extremadamente antiguo de un sistema planetario formado en los primeros tiempos de la Vía Láctea.

Sin embargo, un nuevo análisis matemático ha introducido un problema inesperado. Si esa historia de origen es correcta, la cantidad de material necesaria para producir objetos como 3I/ATLAS sería tan grande que parece imposible de reconciliar con lo que sabemos sobre la formación de estrellas y planetas.

Las pistas químicas que apuntan a un origen muy antiguo

Los primeros indicios proceden de observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb y con el Very Large Telescope de Chile. Los datos espectroscópicos revelaron proporciones isotópicas extraordinariamente inusuales en el material expulsado por el objeto.

El agua detectada en su entorno, por ejemplo, presenta una proporción de deuterio respecto a hidrógeno mucho mayor que la encontrada en los cometas del sistema solar. También aparecen valores anómalos en las proporciones de isótopos de carbono y nitrógeno.

Este tipo de firmas químicas suele asociarse a entornos extremadamente fríos y antiguos, posiblemente formados hace entre 10.000 y 12.000 millones de años, cuando la galaxia contenía muchos menos elementos pesados que hoy.

En astronomía, los elementos más pesados que el hidrógeno y el helio se denominan metales, y las estrellas antiguas suelen tener una metalicidad muy baja. De ahí surge la hipótesis de que 3I/ATLAS podría proceder de un sistema planetario primitivo formado alrededor de una estrella de ese tipo.

El problema aparece cuando se hace un cálculo simple

El visitante interestelar 3I/ATLAS acaba de volverse mucho más extraño. Un cálculo básico de masa sugiere que su origen natural podría ser físicamente imposible
© Gerald Rhemann and Michael Jäger.

El inconveniente surge al intentar cuantificar cuántos objetos similares deberían existir si esa explicación fuera correcta. Observaciones recientes del telescopio espacial Hubble sugieren que el núcleo del objeto tiene un radio de aproximadamente 1,3 kilómetros. A partir de ese tamaño y de la densidad estimada de objetos interestelares, se puede calcular la masa total que debería existir en objetos como 3I/ATLAS dentro de nuestra región de la galaxia.

El resultado es sorprendente. Para explicar la abundancia inferida, cada estrella antigua de baja metalicidad tendría que producir alrededor de mil masas terrestres en objetos del tamaño de 3I/ATLAS. El problema es que las estrellas de ese tipo no contienen suficiente material pesado para fabricar tantos cuerpos sólidos.

Una contradicción que deja varias posibilidades abiertas

Los discos planetarios —las regiones donde se forman los planetas— suelen contener solo una fracción de la masa de su estrella. Incluso en condiciones favorables, la cantidad total de elementos pesados disponibles sería insuficiente para generar la población de objetos interestelares que implican los cálculos. Cuando se tienen en cuenta estos límites, aparece una discrepancia de hasta tres órdenes de magnitud entre la masa disponible y la necesaria.

Eso deja a los científicos ante varias posibilidades incómodas. Tal vez el tamaño del objeto o la densidad estimada de esta población estén sobreestimados. También es posible que la interpretación de su origen químico sea incorrecta.

Sea cual sea la respuesta final, el caso de 3I/ATLAS está demostrando que los visitantes interestelares no solo traen material de otros sistemas planetarios. A veces también traen preguntas que obligan a revisar lo que creíamos entender sobre cómo se forman los objetos en nuestra galaxia.

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