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Ciencia

Eliminaron todos los peces invasores de dos lagos del Pirineo y 10 meses después la vida empezó a regresar

Dos pequeños lagos del Parc Natural de l’Alt Pirineu fueron tratados en 2025 con rotenona para erradicar al piscardo, una especie invasora que había alterado su ecosistema. Diez meses después, el agua volvió a ser transparente y regresaron anfibios e invertebrados que llevaban años sin detectarse.
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En julio de 2025, Tres Estanys del Mig aparecía en las imágenes aéreas como una pequeña masa de agua verdosa y turbia situada a más de 2.400 metros de altitud.

Un año después, el mismo lago mostraba un aspecto muy diferente: el agua volvía a ser transparente. Entre ambas imágenes ocurrió una intervención radical.

En septiembre de 2025, investigadores y técnicos del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR aplicaron rotenona en Tres Estanys del Mig y, semanas después, en Tres Estanys de Baix, dos lagos del Parc Natural de l’Alt Pirineu.

El objetivo era eliminar por completo al piscardo, un pequeño pez invasor que había transformado el funcionamiento de estos ecosistemas.

El problema empezó con la pesca

Los lagos de alta montaña del Pirineo estuvieron originalmente libres de peces debido a las barreras naturales que impedían que llegaran hasta ellos. Eso cambió cuando comenzaron las introducciones de truchas para pesca recreativa.

El piscardo, en cambio, llegó de forma accidental. Durante años se utilizó como cebo vivo para pescar truchas. Los ejemplares sobrantes acababan muchas veces liberados en los lagos, donde comenzaron a reproducirse.

Una vez establecidos, son extremadamente difíciles de eliminar.

Los métodos tradicionales, como redes, trampas o pesca eléctrica, pueden necesitar entre cuatro y siete años de trabajo continuado sin garantizar la erradicación completa.

Eliminaron todos los peces invasores de dos lagos del Pirineo y 10 meses después la vida empezó a regresar
© Magnific

Un pez pequeño capaz de transformar todo el lago

El problema no está únicamente en que haya peces donde antes no los había.

Los piscardos consumen grandes cantidades de zooplancton, insectos acuáticos y pequeños organismos, además de afectar a los anfibios.

Eso altera toda la cadena alimentaria.

El zooplancton ayuda a controlar el fitoplancton. Cuando desaparece, las microalgas pueden proliferar y el agua termina adquiriendo ese aspecto verde y turbio observado antes de la intervención. En septiembre de 2026, el director del Parc Natural de l’Alt Pirineu describía incluso una población excepcional de rana roja tras la eliminación del pez invasor.

La rotenona eliminó al piscardo

Ante la dificultad para erradicarlo por métodos físicos, el proyecto utilizó rotenona, un compuesto de origen vegetal empleado como ictiocida.

Su acción interfiere con la respiración celular de los peces y otros organismos con respiración branquial, por lo que debe aplicarse de forma cuidadosamente controlada. Diez meses después, los resultados confirmaron que el piscardo había desaparecido por completo de los dos lagos tratados.

Además, el seguimiento químico mostró que la rotenona se degradó a la velocidad esperada, con una vida media estimada de entre 10 y 20 días. Tampoco se detectaron restos del compuesto en el río situado aguas abajo de los lagos.

El ecosistema empezó a recuperarse rápidamente

La transformación más evidente fue visual.

Los lagos pasaron de presentar aguas verdosas y turbias a recuperar una transparencia mucho mayor.

Pero los cambios más importantes aparecieron en la biodiversidad. Volvieron a detectarse anfibios e invertebrados que no aparecían en los programas de seguimiento desde 2014. Eso no significa que el ecosistema ya esté completamente restaurado.

Los investigadores seguirán observando ambos lagos durante los próximos años para determinar cómo evoluciona la recuperación y por qué uno de ellos parece responder más rápidamente que el otro.

Una posible herramienta para recuperar otros lagos

La prueba de Tres Estanys no fue la primera experiencia de este tipo en el Pirineo catalán. En 2024 ya se había realizado una intervención similar en el lago de Manhèra, en la Val d’Aran.  Ahora, los buenos resultados obtenidos en el Parc Natural de l’Alt Pirineu podrían ayudar a definir protocolos para intervenir en otros lagos afectados por peces introducidos.

No se trata simplemente de eliminar animales de un ecosistema.

La idea es devolver estos lagos de alta montaña a una situación mucho más próxima a la que tenían antes de que los humanos introdujeran peces donde nunca habían existido.

 

 

Fuente: Xataka.

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