Mientras en la Tierra seguimos contando los días de 2026, Marte acaba de empezar un año completamente nuevo.
El 30 de septiembre, exactamente a las 08:16 UTC, el planeta rojo inició oficialmente su año marciano 39, una convención utilizada por los científicos para ordenar las estaciones, las observaciones y las misiones que trabajan allí.
No se trata de un “Año Nuevo” como el terrestre, sino de una referencia astronómica. Cada nuevo año marciano comienza cuando Marte alcanza el equinoccio de primavera en su hemisferio norte. A partir de ese momento, el planeta inicia otro recorrido completo alrededor del Sol.
Un año en Marte dura casi el doble que en la Tierra
Marte necesita alrededor de 687 días terrestres para completar una órbita.
Eso equivale a unos 668 soles, el nombre utilizado para los días marcianos.
Un sol dura aproximadamente 24 horas y 39 minutos, apenas un poco más que un día terrestre. Pero esa diferencia se acumula y tiene consecuencias prácticas para las misiones que trabajan sobre la superficie. Los equipos que controlan rovers como Perseverance y Curiosity deben organizar algunas de sus operaciones teniendo en cuenta el horario local marciano.
La numeración actual de los años marcianos comenzó en 1955. Ese primer ciclo coincidió además con una enorme tormenta de polvo observada en 1956.
Tomorrow, 30 September 2026, Mars starts a new year. At 10:16 CEST (08:16 UTC) on Earth, the Red Planet crosses the northern equinox and begins its 39th recorded orbit around the Sun.
Martian years have been numbered since 1955, a convention that began with the famous “great… pic.twitter.com/CKLz59qVrB
— Black Hole (@konstructivizm) September 29, 2026
Las estaciones marcianas no duran lo mismo
Como la Tierra, Marte tiene primavera, verano, otoño e invierno.
Pero hay una diferencia importante.
Su órbita es más elíptica que la terrestre, por lo que el planeta cambia considerablemente su distancia respecto al Sol a lo largo del año. Eso provoca que Marte avance a diferentes velocidades durante su órbita y que sus estaciones tengan duraciones desiguales.
Además, su eje está inclinado, por lo que cada hemisferio recibe distintas cantidades de luz a medida que transcurre el año.
El comienzo del año 39 marca la primavera en el norte y el otoño en el sur.
Después llegará la temporada del polvo
Uno de los mayores cambios ocurre durante la segunda mitad del año marciano.
En ese momento, Marte se aproxima al Sol y su atmósfera se calienta.
Los vientos pueden levantar enormes cantidades de partículas finas de la superficie, generando tormentas de polvo que en ocasiones llegan a extenderse por casi todo el planeta. Una vez suspendido, el propio polvo absorbe energía solar y calienta la atmósfera que lo rodea, lo que puede favorecer todavía más la circulación atmosférica y el levantamiento de partículas.
Para las misiones espaciales, estos eventos no son simplemente una curiosidad meteorológica. El polvo puede reducir la luz disponible para vehículos alimentados mediante paneles solares, modificar la temperatura y dificultar algunas observaciones de la superficie.
Marte puede pasar de 0 a -60 °C en cuestión de horas
Las diferencias entre el día y la noche también son enormes.
En un mediodía de verano, la temperatura del aire puede acercarse a los 0 °C, mientras que durante la noche puede descender hasta unos -60 °C. En invierno, las temperaturas nocturnas pueden alcanzar alrededor de -110 °C.
La explicación está en la delgada atmósfera marciana, que conserva mucho menos calor que la terrestre.
Una nube de hasta 1.800 kilómetros aparece cada año
Entre los fenómenos más llamativos de la atmósfera marciana está la Nube Alargada de Arsia Mons.
Se trata de una enorme nube de hielo de agua que aparece cerca del volcán Arsia Mons y puede extenderse hasta unos 1.800 kilómetros.
No está relacionada con actividad volcánica. Se forma cuando los vientos interactúan con las laderas del gigantesco volcán y hacen ascender aire que posteriormente se enfría y condensa. El fenómeno reaparece de forma estacional y puede crecer y desaparecer en cuestión de horas.
El año marciano 39 permitirá ahora seguir nuevamente todos estos procesos durante casi dos años terrestres.
Y mientras Perseverance, Curiosity y las sondas en órbita continúan observando el planeta, cada sol aportará nuevos datos sobre cómo cambia Marte a medida que recorre otra vuelta alrededor del Sol.