Tesla está viviendo uno de sus momentos más desafiantes. Las ventas caen, las acciones fluctúan y su figura más emblemática, Elon Musk, ha prometido reducir su implicación en el Gobierno de Trump para centrarse nuevamente en la empresa. Sin embargo, los problemas que enfrenta el fabricante de autos eléctricos van mucho más allá de la agenda política de su CEO.
Caída histórica en ventas y tensiones comerciales

Durante la reciente conferencia de resultados, Elon Musk anunció que reducirá a solo uno o dos días por semana su participación en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), donde ha sido vinculado con la administración Trump. Este alejamiento llega justo después de que Tesla reportara resultados trimestrales muy por debajo de las expectativas.
La compañía registró una caída del 9 % en ingresos totales, con una bajada del 20 % en el área automotriz y una disminución del 39 % en ingresos ajustados. Aún más preocupante, el beneficio neto cayó un 71 % respecto al año anterior. Todo esto en un contexto de guerra comercial y nuevos aranceles impuestos por EE. UU., que aunque no afectan directamente a Tesla como a otros fabricantes, sí impactan en sus cadenas de suministro.
Musk se defiende, pero los inversionistas exigen resultados

Musk no responsabilizó directamente a Trump por la incertidumbre comercial, pero se mostró crítico con los aranceles y dijo que seguirá abogando por políticas más abiertas. No obstante, los inversionistas se muestran cada vez más preocupados por su doble rol.
Las protestas y el vandalismo contra Tesla en EE. UU. y Europa han ido en aumento, especialmente después del apoyo de Musk a partidos de extrema derecha en el viejo continente. Él, por su parte, justificó las reacciones afirmando que DOGE está eliminando “despilfarro y fraude”.
Pese a ello, aseguró que su labor en DOGE está casi terminada y que puede volver a enfocarse en Tesla, lo que hizo que las acciones subieran un 4 % en operaciones tras el cierre. Aun así, Musk restó importancia al daño a la marca y culpó a factores macroeconómicos.
El futuro prometido y los desafíos inminentes

Musk intentó recuperar la confianza del mercado prometiendo avances en tecnologías de conducción autónoma y robots humanoides, asegurando que Tesla vivirá un periodo de “abundancia sostenible para todos”.
La empresa también reafirmó su intención de lanzar modelos más económicos a mediados de año y un “robotaxi” sin volante ni pedales en 2026. No obstante, estos proyectos aún carecen de producción confirmada, y la competencia —especialmente desde China— se intensifica.
El fabricante chino BYD ha superado a Tesla en ventas de vehículos eléctricos en varios trimestres recientes. Aunque Tesla aún lidera en ventas anuales, está en riesgo de perder esa posición en 2025. China, el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, no fue mencionado en detalle en el informe de ganancias.