SpaceX ha logrado lo que parecía difícil tras varios tropiezos: un vuelo exitoso de su megarroqueta Starship. El pasado 26 de agosto, desde la base de lanzamiento en Texas, la nave completó su décimo ensayo con una separación limpia, el aterrizaje controlado del propulsor y la liberación de carga simulada en el espacio. Fue la primera vez que el vehículo desplegó maquetas de satélites Starlink, un paso simbólico hacia su uso comercial.
El resultado fue recibido como un respiro para la compañía, tras una racha de lanzamientos fallidos. En una entrevista posterior, Elon Musk afirmó que SpaceX podrá demostrar reutilización completa de la nave y del propulsor Super Heavy en 2026, incluyendo la entrega de más de 100 toneladas en una órbita útil.
Starship versión 3: un rediseño radical
Musk adelantó que la compañía ya prepara la versión 3 de Starship, que sustituirá al prototipo actual después de un último vuelo este mismo año. Esta evolución será más grande, con capacidad para almacenar más combustible y equipada con los Raptor de tercera generación, motores más potentes y eficientes.
El propio Musk reconoció que el rediseño es tan profundo que “prácticamente todo cambia” en la nave, lo que implica una curva de aprendizaje con posibles contratiempos iniciales. La apuesta, sin embargo, es que esta nueva etapa marque el inicio de la verdadera era operacional de Starship.
Aunque el décimo vuelo fue calificado como casi perfecto, SpaceX aprovechó para realizar una prueba extrema: debilitó de manera deliberada el escudo térmico para analizar cómo respondía la nave durante la reentrada. El resultado mostró cicatrices visibles y un resplandor anaranjado intenso en el lateral del vehículo.
Musk fue claro: lograr un escudo térmico ligero, resistente y con losetas que no se agrieten sigue siendo uno de los grandes obstáculos. “Estamos ante un problema de física fundamental”, reconoció. Sin resolverlo, la promesa de reutilización total seguirá siendo un objetivo lejano.
Próximos pasos y ambiciones
De cara a los próximos vuelos, Musk adelantó que SpaceX intentará atrapar por primera vez la etapa superior de Starship con los brazos de la torre Mechazilla, un experimento previsto entre los vuelos 13 y 15. Si la maniobra resulta exitosa, supondrá un avance decisivo hacia la visión de un cohete totalmente reutilizable.
El calendario, sin embargo, sigue siendo incierto. Musk es famoso por anunciar plazos ambiciosos que rara vez se cumplen en la práctica. Pese a ello, el propio entusiasmo del fundador y los avances recientes mantienen la expectativa de que Starship se convierta, tarde o temprano, en un vehículo capaz de revolucionar el transporte espacial.