Saltar al contenido
Mundo

Durante 400 años el candado de unos contrabandistas permaneció cerrado, pero ahora unos científicos lograron encontrar la clave

“Creo que es así la naturaleza humana. Si tienes un código, quieres encontrar la clave para decodificarlo”.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

En la noche del 28 de diciembre de 1583 el barco mercante Ann Francis enfrentó una tormenta y naufragó cerca de Port Talbot, en Gales. Llevaba monedas de oro y de plata, brújulas, armas y candados. Uno de los candados estaba tan bien preservados que los expertos se preguntaban si se podría abrir como cualquier candado que tiene clave.

En declaraciones recientes, un equipo de expertos del Museo Amgueddfa Cymru de Gales y de la Universidad de Cardiff del Reino Unido, anunciaron que sí, que de hecho se puede abrir el candado tal como debía abrirse. El código para este candado de metal es “A, N, C, E”. Lo notable es que los investigadores pudieron deducir el código a partir de tomografías del candado, sin dañarlo. Eso es muy ventajoso porque es un candado de la era isabelina. Es probable que el candado se usara para proteger el contenido valioso de un baúl, ya que se encontró cerca de una cantidad de monedas españolas de plata, junto a dos pesas.

“Hicimos varios intentos, pero tras un par de días nos sentimos seguros de que lo que teníamos era el código correcto”, dijo en un video del proyecto Alastair Willis, curador principal en numismática de ese museo, especializado en economía galesa. “Apenas obtuve esa combinación, esas letras alineadas, lo sentí. Se aflojó un poco”.

Lo que causó la tormenta

Según un blog de Amgueddfa Cymru, resulta sorprendente que se sepa tanto sobre el Ann Francis. Era el barco de unos mercaderes, padre e hijo y ambos de nombre Francis Shaxton, que además se rumoreaba que eran “contrabandistas notorios”. Su base estaba en King’s Lynn, Inglaterra, y era donde se dirigía el Ann Francis tras un viaje a España para vender (contrabandear) grano y otras mercancías, aunque los Shaxton afirmaban que el barco estaba regresando desde Hartlepool.

Quizá por eso la carga del naufragio contenía mayormente monedas de otros países: táleros de Alemania, plata de España y México y oro de Portugal. En el video Willis explicó que el naufragio fue saqueado por gente de la localidad cuando acabó en Margam Beach, de Port Talbot. Luego los propietarios de tierras locales instruyeron a unos investigadores para que hicieran un inventario del naufragio. Los registros de los tribunales sugieren que hubo algo así como una disputa legal entre Shaxton (hijo), los saqueadores, y los dueños de las tierras del lugar.

Frágil, pero funciona

No se sabe tanto de lo ocurrido entre ese momento y 1996 cuando con un detector de metales Peter Hughes descubrió el cargamento perdido del Ann Francis.. Entre 1996 y 2017, Hughes recuperó unas 870 monedas de oro y de plata, pertenencias personales, utensilios de cocina y más objetos, y comunicó su descubrimiento a Amgueddfa Cymru. El candado que ahora se pudo abrir no era el único, aunque muchos otros estaban rotos, oxidados, o les faltaban letras, explicó en el video Sian Illes, curadora principal de historia medieval del museo.

O 2026 11 06t225003.891
©Amgueddfa Cymru – Museum Wales

“La oportunidad para abrir el candado se vio limitada”, dijo. Por eso este candado en particular llamaba la atención, porque “tenía partes que todavía funcionaban, y todas las letras se veían con claridad. Creo que está en la naturaleza humana: si hay un código, quieres decodificarlo”.
“El candado funciona, sus anillos giran”, añadió Willis en el video. “Puedes encontrar el código y potencialmente, abrir el candado”.

Un momento de inspiración

El equipo no quería abrir el candado a la fuerza. Los investigadores vieron que dentro tenía óxido y sedimentos, y que si hacían girar las ruedas demasiadas veces dañarían el artefacto. Por eso se pusieron en contacto con David Williams, experto en biomecánica de la Universidad de Cardiff.

O 2026 11 06t225234.164
©Amgueddfa Cymru – Museum Wales

“Había algo de escepticismo en cuanto a si sería posible”, recuerda Williams. “Pero siempre vemos las cosas desde la perspectiva de intentarlo, primero con imágenes y luego, vemos si algo nos resulta útil. ¿O solo vamos a ver un objeto gris homogéneo, y ya?

El código

Afortunadamente las tomografías revelaron que el objeto gris tenía estructuras bastante claras: cuatro anillos o ruedas, con muescas y dientes. Los investigadores podrían identificar una combinación, tal vez. En el museo, Willis hizo girar las ruedas y las puso en línea: “A”, “N”, “C”, y “E”. Y por primera vez en más de 400 años se aflojó la cerradura.

O 2026 11 07t071150.078
© Amgueddfa Cymru – Museum Wales

“Si hubiéramos dejado el candado con el óxido y el sedimento, se habría dañado más aún”, explicó Illes. “De modo que al abrirlo, en realidad se ayudó a preservarlo mejor”.

Peter Hughes, que también había intentado encontrar la clave, aparece en el video. Se lo ve sentado junto a los expertos, diciendo qué pensaba y sentía sobre lo que lograron.

“Yo nunca logré encontrar la combinación. Lo intenté cientos de veces, sin lograrlo. Afortunadamente la tecnología y la ciencia se encargaron de hacerlo”, expresó.

Compartir esta historia

Artículos relacionados