Todos los ojos están puestos en el Océano Pacífico ahora que se desarrolla una super corriente de El Niño, pero mientras tanto, algo se está cocinando también en el Atlántico.
Según Severe Weather Europe, se está formando en los trópicos una infrecuente Niña del Atlántico, que no hay que confundir con La Niña, fase fría de la Oscilación del Sur de el Niño (ENSO, sus siglas en inglés). Al igual que La Niña, el fenómeno se da cuando las temperaturas de la superficie de los mares desciende por debajo del promedio, pero afecta al Océano Atlántico oriental ecuatorial en lugar de la Pacífico ecuatorial central y oriental. Si las temperaturas de la superficie del Atlántico permanecen 0,5°C por debajo del promedio durante al menos dos estaciones yuxtapuestas, la anomalía se convertirá en la sexta Niña Atlántica de los últimos 40 años.
El inicio de una Niña Atlántica, y la opuesta super corriente de El Niño, se ven con claridad en el más reciente mapa de anomalías de temperaturas de superficie marítima de la Administración nacional Oceánica y Atmosférica que mostramos debajo. El Niño se ve como una larga franja de temperaturas superiores al promedio que se extiende desde la costa noreste de Sudamérica, en tanto que la Niña Atlántica se ve como una región más pequeña de temperaturas menores al promedio, a partir de la costa sudeste de África.

“Estas dos anomalías parecen funcionar en polos opuestos (caliente y frío) pero en realidad están perfectamente alineadas en su impacto atmosférico”, dijo Andrej Filis, pronosticador a largo plazo y meteorólogo principal, que escribe para Severe Weather Europe. En el clima de EE.UU., sus efectos serán los siguientes.
Supresión significativa de huracanes del Atlántico
El Niño aumenta la cortante vertical del viento en el Océano Atlántico, lo que hace que sea más difícil que las tormentas se organicen formando huracanes, según la NOAA. Lo que prevé la agencia para la temporada 2026 de huracanes del Atlántico refleja la influencia de El Niño, ya que predicen actividad por debajo de lo normal, con solo 8 a 14 tormentas con nombre, 3 a 6 huracanes, y 1 a 3 grandes huracanes.
La Niña Atlántica tiene un efecto similar, pero los mecanismos son diferentes. Las aguas más frías en el Atlántico ecuatorial oriental le restan calor y humedad a las tormentas eléctricas, por lo que hay menos posibilidades de convección y se reprime así la formación y organización de estas tormentas fuertes. Durante la Niña Atlántica, habrá 50% menos de ciclones tropicales que en la fase cálida o Niño Atlántico, según Severe Weather Europe. Eso se aplica también a los huracanes que llegan a tierra en EE.UU.
En un año promedio, para el 1 de julio ya se habrían formado dos tormentas con nombre en la cuenca del Atlántico pero hasta ahora solo ha habido una. La tormenta tropical Arthur causó inundaciones repentinas y tornados en el sur durante junio, causando daños significativos, pero era una tormenta desorganizada de corta duración. Todavía no hemos visto la formación de un huracán pero en promedio, para el 11 de agosto se forma el primero.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) está monitoreando dos perturbaciones en el Atlántico, con leves probabilidades de formación de ciclón en los próximos siete días. Uno, ubicado sobre la costa sudeste de EE.UU. desde el noreste del Golfo de México, el norte de Florida y las costas de las dos Carolinas, tiene 20% de probabilidades de formarse. El otro, ubicado mucho más lejos sobre el Atlántico tropical oriental, tiene 10% de probabilidades.
Mientras tanto, la cuenca del Pacífico revela gran actividad. Eso es usual en los años de El Niño ya que al calentarse la superficie del mar hay más combustible (calor) para la formación de tormentas y se reduce la cortadura del viento, con lo que los huracanes tienen más probabilidades de formarse. La tormenta tropical Elida, quinta tormenta con nombre este año, formada en el Pacífico, se está alejando del continente hacia el oeste, según el NHC.
Afortunadamente para quienes viven sobre la costa del Atlántico, tanto El Niño como la Niña Atlántica estarán operando al mismo tiempo para protegerlos de las tormentas que llegan a tierra en esta temporada. Será interesante ver si las tormentas tropicales logran vencer estas condiciones a principios de agosto, que es cuando la actividad de huracanes del Atlántico suele arreciar.