China quiere construir un sistema capaz de detectar un asteroide peligroso antes de que aparezca prácticamente encima de la Tierra. La Administración Nacional del Espacio de China ha confirmado que estudia una red coordinada de telescopios terrestres y satélites destinada a vigilar objetos cercanos al planeta durante las 24 horas, incluidos aquellos que se aproximan desde la dirección del Sol.
El proyecto se encuentra todavía en fase de estudio, pero representa uno de los planes de defensa planetaria más amplios presentados por China. Su objetivo no será únicamente descubrir nuevos asteroides: los algoritmos deberán calcular automáticamente sus órbitas, estimar la probabilidad de impacto y avisar a las autoridades cuando aparezca una amenaza creíble.
Después llegará la segunda parte del plan. Pekín también prepara una misión para observar un pequeño asteroide y estrellar deliberadamente una nave contra él, modificando ligeramente su trayectoria. Sería la versión china de DART, el experimento con el que la NASA demostró en 2022 que es posible mover un cuerpo celeste mediante un impacto cinético.
Telescopios en tierra y satélites para mirar hacia el punto ciego del Sol

La red comenzará con varios telescopios ópticos de gran apertura instalados en regiones con cielos oscuros y condiciones meteorológicas favorables. Al estar distribuidos geográficamente, podrán cubrir áreas distintas del firmamento y confirmar rápidamente la trayectoria de cualquier objeto sospechoso.
Sin embargo, los observatorios terrestres tienen una limitación imposible de evitar: la atmósfera dispersa la luz solar e impide observar con claridad los asteroides que llegan desde esa dirección. El meteoro de Cheliábinsk, que explotó sobre Rusia en 2013, se aproximó precisamente desde ese punto ciego y no fue descubierto antes de entrar en la atmósfera.
Para cerrar esa brecha, China estudia una constelación de observatorios espaciales. Los diseños publicados contemplan distintas posiciones: el punto de Lagrange Sol-Tierra L1, órbitas situadas por delante o detrás de nuestro planeta, una trayectoria similar a la de Venus y una órbita retrógrada distante alrededor de la Tierra. Todavía no se ha decidido qué arquitectura será utilizada ni cuántos satélites formarán la red definitiva.
El problema no se encuentra tanto en los asteroides gigantes como en los objetos intermedios. Ya se ha descubierto más del 95% de los asteroides cercanos a la Tierra mayores de un kilómetro, pero solo alrededor del 45% de los que miden unos 140 metros. Estos últimos podrían provocar una devastación regional y resultan mucho más difíciles de observar por su reducido brillo. En total, los catálogos internacionales ya contienen más de 40.000 asteroides cercanos.
China quiere enviar una nave para golpear un asteroide y desplazarlo unos centímetros

Detectar la amenaza con suficiente antelación permitiría intentar desviarla. La técnica considerada más viable por los responsables chinos es el impacto cinético: lanzar una nave a gran velocidad contra el asteroide para modificar mínimamente su órbita.
El concepto presentado por China utiliza dos vehículos. El primero llegaría antes para estudiar la forma, la masa y la composición del objetivo. El segundo actuaría como impactador y se estrellaría contra su superficie. Los planes publicados en 2024 situaban la demostración alrededor de 2030 y contemplaban un asteroide de aproximadamente 30 metros que no representaría ningún peligro para la Tierra.
Wu Weiren, diseñador jefe del programa lunar chino, explicó que el objetivo sería alterar la trayectoria entre tres y cinco centímetros. La cifra parece insignificante, pero una variación minúscula aplicada a millones de kilómetros y con años de antelación puede convertirse en una separación suficiente para que el asteroide no coincida con la Tierra.
La técnica ya cuenta con una demostración real. DART impactó contra Dimorphos y redujo en 33 minutos y 15 segundos el tiempo que tardaba en completar una órbita alrededor del asteroide Didymos. La colisión también cambió su forma y expulsó una gran cantidad de material, aumentando el impulso transmitido por la nave.
El programa oficial no incluye una flota armada esperando alrededor de la Tierra

El sistema chino todavía no equivale a una red operativa de interceptores estacionados permanentemente en el espacio. Los documentos conocidos describen una infraestructura de vigilancia en estudio y una misión experimental de impacto, no una flota lista para atacar cualquier objeto detectado.
Tampoco forman parte del programa anunciado las propuestas de colocar dispositivos nucleares en puntos de Lagrange. Investigadores chinos han estudiado explosiones nucleares como posible respuesta ante objetos enormes o descubiertos demasiado tarde, pero se trata de trabajos académicos separados y no de una decisión oficial adoptada por la agencia espacial.
Actualmente no existe ningún asteroide conocido con una colisión confirmada contra la Tierra durante el futuro previsible. El caso de 2024 YR4 mostró, aun así, por qué estos sistemas son necesarios: su probabilidad estimada de impacto en 2032 llegó a alcanzar el 2,8% antes de que nuevas observaciones redujeran el riesgo terrestre hasta prácticamente descartarlo.
La defensa planetaria depende ante todo del tiempo. Un asteroide descubierto con décadas de antelación podría necesitar únicamente un pequeño empujón. El mismo objeto detectado cuando faltan semanas sería casi imposible de detener. China quiere asegurarse de que, cuando llegue la próxima roca peligrosa, la humanidad pueda verla antes de que sea demasiado tarde.