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Ciencia

La URSS liberó 1,5 millones de larvas y más de 12.000 cangrejos gigantes en el mar de Barents. Sesenta años después, la especie ha transformado el fondo marino y sostiene una industria millonaria entre Rusia y Noruega

El cangrejo real rojo fue trasladado desde el Pacífico para crear una nueva fuente de alimento en el Ártico. El experimento funcionó demasiado bien: el animal se reprodujo, cruzó fronteras y obligó a Noruega a pescarlo sin límites en las zonas donde intenta contener su expansión.
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A comienzos de la década de 1960, la Unión Soviética puso en marcha un experimento que parecía reunir todas las condiciones para convertirse en un éxito. El plan consistía en trasladar cangrejos reales rojos desde el Pacífico Norte hasta el mar de Barents, donde podrían reproducirse y sostener una nueva industria pesquera cerca de Murmansk.

El animal elegido, Paralithodes camtschaticus, es uno de los mayores artrópodos del planeta. Los ejemplares de las aguas noruegas pueden alcanzar unos ocho kilogramos y poseen largas patas, grandes pinzas y un caparazón cubierto de espinas. Su carne, además, tiene un enorme valor comercial.

El problema es que los soviéticos no introdujeron únicamente un recurso pesquero. También liberaron un depredador generalista en un ecosistema donde no tenía enemigos capaces de frenar rápidamente su expansión.

La operación comenzó con 1,5 millones de larvas enviadas desde el Pacífico

La URSS liberó 1,5 millones de larvas y más de 12.000 cangrejos gigantes en el mar de Barents. Sesenta años después, la especie ha transformado el fondo marino y sostiene una industria millonaria entre Rusia y Noruega
© Maritimt Magasin.

Los primeros intentos soviéticos de transportar cangrejos hasta el mar de Barents se remontan a la década de 1930, aunque aparentemente ningún ejemplar sobrevivió al viaje. La operación definitiva comenzó en 1961, cuando fueron liberadas aproximadamente 1,5 millones de larvas en la bahía de Murmansk.

Entre ese año y 1969 también llegaron 10.000 juveniles y 2.609 ejemplares adultos procedentes principalmente del mar de Japón y de las proximidades de Kamchatka. Entre 1977 y 1978 se añadieron otros 1.200 adultos, según reconstruye un informe del Instituto Noruego de Investigación Marina.

Durante años no estuvo claro si la operación había funcionado. Los primeros cangrejos fueron capturados cerca de Murmansk en 1974 y aparecieron en aguas noruegas poco después. A comienzos de la década de 1990 ya eran tan abundantes en el fiordo de Varanger que los pescadores locales los consideraban una molestia, pues quedaban atrapados en las redes destinadas a otras especies.

La población terminó extendiéndose en ambas direcciones por el sur del mar de Barents. El calentamiento de las corrientes durante las últimas décadas del siglo XX pudo favorecer ese avance, que llevó al cangrejo hacia el este de Rusia y a lo largo de la costa septentrional de Noruega.

Miles de cangrejos pueden transformar las comunidades del fondo marino

La URSS liberó 1,5 millones de larvas y más de 12.000 cangrejos gigantes en el mar de Barents. Sesenta años después, la especie ha transformado el fondo marino y sostiene una industria millonaria entre Rusia y Noruega
© Red King Crabs.

El cangrejo real rojo es un depredador oportunista que recorre el lecho marino alimentándose de moluscos, gusanos, equinodermos, pequeños crustáceos y materia vegetal. No consume literalmente todo lo que encuentra, pero una población numerosa puede ejercer una enorme presión sobre organismos lentos o inmóviles.

Según explica el Instituto Noruego de Investigación Marina, las zonas con altas concentraciones de cangrejos han perdido ejemplares grandes de bivalvos, equinodermos y sipuncúlidos. También se ha observado una reducción en el tamaño medio de los animales y en el número de especies, mientras aumentan pequeños gusanos poliquetos capaces de crecer y reproducirse con rapidez.

Un estudio desarrollado en los fiordos de la región de Varanger comparó lugares con densidades bajas, moderadas y muy altas. Los resultados mostraron cambios en la composición y el funcionamiento de las comunidades de fondos blandos, especialmente en las áreas donde los cangrejos llevaban años alimentándose intensamente.

Esto no significa que todo el mar de Barents se haya convertido en un desierto submarino. Los efectos varían según la profundidad, el tipo de sedimento y la densidad de la población. Las alteraciones más intensas se han documentado en determinados fiordos y fondos blandos, no de manera uniforme en toda la región.

Noruega protege al cangrejo en una zona y trata de exterminarlo en otra

El experimento soviético ha creado una contradicción difícil de resolver. El cangrejo es una especie introducida con capacidad para alterar el ecosistema, pero también se ha convertido en una de las capturas más valiosas del norte de Europa.

Noruega aplica por ello una gestión dividida. Al este del meridiano 26, cerca del cabo Norte, mantiene una pesquería regulada mediante cuotas para conservar una población comercial estable. Al oeste permite capturar ejemplares de cualquier tamaño y sin una cuota general, con la intención de impedir que la especie continúe avanzando por la costa.

El incentivo para conservarla es considerable. Durante 2025, Noruega exportó 1.844 toneladas de cangrejo real por un valor récord de 1.200 millones de coronas noruegas. Estados Unidos, Canadá y Vietnam estuvieron entre sus principales mercados.

La denominada “invasión roja” no se ha apoderado de varios países, pero sí ha establecido una enorme población compartida por las aguas de Rusia y Noruega. Lo que comenzó como un proyecto soviético para mejorar la alimentación y la economía regional terminó creando algo mucho más complejo: un invasor ecológico que ambos países necesitan controlar, pero que ninguno está dispuesto a perder por completo.

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