A primera vista, una tortuga de más de 100 kilos caminando lentamente por el Sahel no parece la herramienta más sofisticada para restaurar un ecosistema.
Hasta que empieza a cavar.
La tortuga de espolones africana (Centrochelys sulcata) es la mayor tortuga continental de África y una auténtica excavadora biológica. Para sobrevivir al calor extremo y a los largos periodos secos construye enormes madrigueras subterráneas que pueden alcanzar hasta 15 metros de longitud. Y precisamente ese comportamiento ha llevado a los ecólogos a considerarla una especie con un enorme potencial como “ingeniera del ecosistema”.
En Senegal llevan décadas intentando devolverla a lugares donde prácticamente había desaparecido. Uno de los experimentos mejor documentados empezó en julio de 2006, cuando SOPTOM liberó 24 ejemplares criados en cautividad en la Reserva de Fauna del Ferlo Norte, cerca de Katané. Cada uno llevaba un transmisor para seguir sus movimientos. Dos años después sobrevivía el 90%. Tras cuatro años, y ya prácticamente sin intervención humana, seguía vivo el 80%.
Las soltaron y rápidamente volvieron a comportarse como tortugas salvajes

Antes de la liberación, los 24 animales pasaron por cuarentena y controles genéticos y sanitarios. Después fueron trasladados a una zona protegida de unas 600 hectáreas, aislada del ganado, uno de los principales factores de degradación del hábitat en esa parte del Sahel.
Durante los primeros dos años, investigadores y guardas localizaron diariamente a los animales mediante radiotelemetría. Y ocurrió exactamente lo que esperaban.
Las tortugas comenzaron a alimentarse, aparearse y, sobre todo, excavar sus propias madrigueras para soportar la estación seca, reproduciendo los mismos comportamientos observados en poblaciones salvajes. Su crecimiento y peso también evolucionaron favorablemente.
Después llegó una prueba todavía más importante. Entre 2008 y 2010 redujeron el seguimiento y dejaron de intervenir para comprobar si los buenos resultados dependían de la ayuda humana. Al terminar el periodo, cuatro de cada cinco tortugas continuaban vivas.
Una tortuga puede convertirse literalmente en parte del paisaje

Aquí es donde la historia deja de ser únicamente un programa para salvar una especie. Los ecólogos llaman ingenieros del ecosistema a los animales capaces de modificar físicamente su entorno de una forma que termina afectando a otras especies. Castores que construyen presas son el ejemplo clásico. En ambientes secos, excavar puede cumplir una función igualmente importante.
Una revisión científica publicada en Frontiers in Ecology and Evolution señala específicamente a Centrochelys sulcata. Sus madrigueras son enormes, aparecen en paisajes semiáridos con muy poca cobertura y tienen un gran potencial para proporcionar refugios y alterar físicamente el hábitat. Los investigadores también destacan su papel mediante el pastoreo, ramoneo y pisoteo de la vegetación.
Y hay un matiz importante: la ciencia todavía no ha demostrado que estas tortugas puedan, por sí solas, “reverdecer el Sáhara” o producir grandes manchas vegetales observables desde satélites. De hecho, la propia revisión científica señala que los efectos concretos de sus madrigueras sobre otras especies siguen estando poco estudiados.
Lo que sí sabemos es que devolverlas significa recuperar un proceso ecológico que estaba desapareciendo con ellas.
El objetivo original era salvar una tortuga. El resultado devuelve una función perdida al Sahel
SOPTOM trabaja en Senegal desde 1995 y abrió en 2001 el Village des Tortues de Noflaye, cerca de Dakar, donde reproduce Centrochelys sulcata para liberar ejemplares cuando alcanzan la edad adecuada. Los programas en Ferlo comenzaron a desarrollarse a partir de 2003.
La necesidad era evidente: en las zonas estudiadas de Senegal se había llegado a estimar menos de una tortuga por kilómetro cuadrado, consecuencia del sobrepastoreo, la fragmentación del hábitat y la captura para el comercio de animales.
Por eso su regreso puede significar bastante más que aumentar una estadística de conservación. Cuando desaparece una tortuga excavadora no desaparece únicamente una especie. También desaparecen los túneles, el suelo removido y toda una forma de modificar el desierto que llevaba miles de años ocurriendo sin que nadie necesitara plantar un solo árbol.