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Ciencia

El bosque que cambió para siempre hace 56 millones de años y ahora vuelve a preocupar a los científicos

Un fenómeno climático ocurrido hace 56 millones de años transformó bosques enteros. Ahora, una nueva técnica permite reconstruir cómo ocurrió y encontrar sorprendentes paralelismos.
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Durante miles de años, los bosques pueden parecer estructuras prácticamente inmutables. Sin embargo, cuando el clima cambia de forma sostenida, incluso los ecosistemas más extensos pueden transformarse hasta volverse irreconocibles. Lo sorprendente es que una de esas grandes modificaciones quedó registrada en hojas fosilizadas hace millones de años y ahora podría ofrecer una pista sobre lo que está ocurriendo en los bosques actuales.

Una investigación publicada en Science ha conseguido reconstruir con mayor precisión cómo se modificó la estructura de los bosques durante uno de los episodios de calentamiento más importantes de la historia de la Tierra. El hallazgo revela que el problema no fue únicamente la desaparición de determinadas especies: el propio bosque comenzó a perder densidad, cambió su relación con el agua y dejó de cumplir algunas de sus funciones esenciales.

La transformación comenzó mucho antes de que existieran los humanos

El episodio estudiado ocurrió hace aproximadamente 56 millones de años, durante el llamado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM). En aquel momento, una enorme cantidad de carbono llegó a la atmósfera, probablemente relacionada con procesos volcánicos, provocando un aumento global de las temperaturas superior a los 5 °C.

El calentamiento alteró profundamente los ecosistemas. En regiones que anteriormente estaban cubiertas por bosques templados comenzaron a proliferar plantas capaces de soportar condiciones más cálidas y secas. Nogales, abedules y otras especies características de ambientes templados perdieron terreno frente a palmeras, matorrales y árboles adaptados a temperaturas elevadas.

En Wyoming, Estados Unidos, los investigadores descubrieron que los bosques experimentaron una reducción aproximada del 35 % en su índice de área foliar. En otras palabras, la superficie cubierta por hojas disminuyó alrededor de un tercio.

La consecuencia fue mucho más profunda que un simple paisaje con menos árboles. Al abrirse las copas, una mayor cantidad de radiación solar alcanzó el suelo. Las temperaturas aumentaron, los terrenos perdieron humedad y disminuyó la cantidad de agua que los árboles devolvían a la atmósfera mediante la transpiración.

El bosque comenzó así a perder parte de su capacidad para regular el clima y almacenar carbono, generando un proceso que podía reforzarse a sí mismo.

Unas hojas diminutas permitieron reconstruir el bosque perdido

Hasta ahora, los registros fósiles permitían conocer bastante bien qué plantas vivían antes y después del PETM, pero resultaba mucho más difícil determinar qué había sucedido con la estructura del bosque durante la transición.

Para resolverlo, el equipo dirigido por la investigadora Regan Dunn desarrolló un método basado en algo aparentemente insignificante: las células microscópicas de la superficie de las hojas.

La forma de estas células cambia dependiendo de la cantidad de luz que recibe una hoja durante su crecimiento. Las hojas desarrolladas en zonas sombrías presentan características diferentes de aquellas expuestas directamente al sol. Los investigadores comprobaron primero esta relación estudiando la hojarasca de alrededor de veinte bosques y selvas actuales.

Después aplicaron el método a restos vegetales fosilizados. De esta manera pudieron estimar la cantidad de hojas que formaban las copas de los antiguos bosques y observar cómo fueron perdiendo densidad durante el calentamiento.

El resultado permitió reconstruir un paisaje muy diferente al de los bosques húmedos y densos que existían antes y después del episodio climático. En determinadas regiones, el entorno habría terminado pareciéndose más a zonas mediterráneas o a bosques tropicales secos.

La diferencia con el presente está en algo crucial

Las similitudes con la crisis climática actual resultan llamativas. El aumento de las temperaturas, las sequías, la pérdida de vegetación y la transformación de los ecosistemas aparecen en ambos escenarios.

Pero existe una diferencia fundamental: la velocidad.

El PETM se desarrolló durante miles de años, mientras que el incremento actual de las emisiones de carbono está ocurriendo en apenas unas décadas. Según los investigadores, una cantidad de carbono comparable a la que pudo liberarse durante aquel episodio está relacionada con las reservas de combustibles fósiles conocidas, pero hoy la liberación se produce a un ritmo extraordinariamente superior.

Esa aceleración puede reducir el margen de adaptación de los ecosistemas.

La investigación también apunta a cambios que ya preocupan en bosques contemporáneos, especialmente en regiones tropicales. Cuando disminuye la densidad de las copas, aumenta la cantidad de luz y calor que llega al suelo y se modifica el ciclo del agua. Al mismo tiempo, la pérdida de árboles puede reducir la capacidad del ecosistema para almacenar carbono.

El cambio tampoco se limita a las plantas. La transformación de la vegetación altera los nutrientes del suelo, la meteorización y las condiciones disponibles para los animales. Durante el PETM, el nuevo paisaje favoreció especies capaces de vivir en ambientes más cálidos y secos.

Ahora, los científicos quieren ampliar el método para estudiar otras regiones del planeta. Algunos depósitos españoles, como los de Zumaia y la cuenca de Tremp-Graus, conservan registros correspondientes a aquella época y podrían aportar nuevas piezas al rompecabezas.

La gran incógnita es hasta dónde llegará el paralelismo. El pasado no ofrece una predicción exacta del futuro, pero sí muestra algo difícil de ignorar: cuando el clima cambia, un bosque puede no desaparecer de golpe. Primero puede abrirse, secarse y perder parte de sus funciones. Después, casi sin que exista un momento concreto que marque el final, el paisaje puede convertirse en algo completamente diferente.

 

[Fuente: El País]

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