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Ciencia

En tres estados se legalizó el consumo de marihuana, pero el resultado fue que hubo más ataques cardíacos

La nueva investigación vincula por primera vez a la legalización del consumo recreativo de cannabis con algunos problemas cardíacos.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Casi la mitad de EE.UU. ha legalizado el consumo recreativo de cannabis, y al menos algunos estados están considerando hacerlo en un futuro cercano. Aunque para muchos el cannabis es un disfrute, un estudio que se dio a conocer hoy destaca una posible desventaja en esta droga: mayor riesgo de problemas cardiovasculares.

En Boston, los investigadores analizaron las tasas de hospitalización en los lugares del país donde se legalizó el consumo de cannabis, antes que en otros. Compararon el período previo a la legalización y los estados que no legalizaron el consumo, y vieron que aumentaron los casos de severos resultados cardiovasculares, incluyendo infartos, en la mitad occidental de EE.UU. que fue la primera en adoptar el cannabis recreativo. Aunque el estudio no constituye prueba definitiva de que el cannabis puede causar problemas cardíacos, sí se trata del primer estudio en vincular explícitamente la expansión del cannabis legal con este tipo de problemas, indicaron los investigadores.

“Nuestros resultados apuntan a los potenciales efectos adversos de la legalización recreativa en la salud de la población”, indican en su trabajo publicado hoy en BMJ Open.

Un experimento natural con el cannabis

En numerosos estudios e informes de casos de los últimos años se vinculó al cannabis con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Pero otros estudios no lograron hallar una relación, y algunos sugieren que hay ingredientes en el cannabis, como el cannabidiol, que pueden reducir la tensión arterial.

Según los investigadores, estudiar los posibles efectos del cannabis a través de la lente de la legalización puede brindar ventajas sobre los estudios que solo analizan el uso de cannabis individual. Quienes consumen o usan cannabis podrían diferir en formas visibles o invisibles que resultan importantes, y que podrían afectar su riesgo de sufrir problemas de salud en comparación con quienes no consumen cannabis, por ejemplo. La historia de la legalización del consumo recreativo en EE.UU. ha creado algo así como un experimento natural que se puede estudiar.

En 2014, Colorado fue el primer estado en legalizar el cannabis en EE.UU. tras una iniciativa de votación que se hizo en 2012. En los años siguientes varios estados del oeste de EE.UU. hicieron lo mismo. Para 2019 la mayoría de las personas de la región ya vivían en un estado que vendía cannabis legalmente, o tal vez estaban muy cerca. Pero hacia finales de 2019 Massachusetts fue el primer estado del este de EE.UU. en abrir dispensarios legales. Ante esta tendencia los investigadores pudieron analizar qué pasó en los estados que fueron los primeros en legalizar el consumo.

El equipo analizó los datos de la Muestra Nacional de Hospitalizados la base de datos pública más grande, de pacientes hospitalizados en centros médicos de todo el país.

Específicamente se centraron en los diagnósticos relacionados con enfermedades cardiovasculares entre 2012 y 2018, enfocándose en la región occidental de EE.UU. que incluye a Alaska, Arizona, California, Colorado, Hawaii, Idaho, Montana, nevada, Nueva Mëxico, Oregón, Utah, Washington y Wyoming. Compararon las tasas de hospitalización en esta región antes y después de que la legalización comenzara en 2014, y también las tasas entre el oeste y otras regiones de EE.UU. durante el mismo período.

Antes de la legalización las tasas de hospitalización en el oeste de EE.UU. eran más bajas en general, comparadas con otras regiones. Pero después de 2014, comenzaron a aumentar rápido. Tras los ajustes por posibles factores, el equipo encontró un vínculo de importancia estadística entre la legalización del cannabis en el oeste y el aumento en las tasas de hospitalización por tres enfermedades cardíacas. Por cada año de cannabis legal las tasas de fibrilación atrial (arritmia), insuficiencia cardíaca y ataques cardíacos, aumentó casi un 2%, 4% y 3% respectivamente.

¿Qué significa?

Se trata de un trabajo de investigación observacional, lo que significa que solamente puede demostrar una correlación entre la legalización del cannabis y el aumento de visitas al hospital por enfermedades cardiovasculares. No establece la causa y el efecto. Los datos utilizados en el estudio tampoco son lo suficientemente específicos como para comparar los estados de manera individual.

Dicho esto, los investigadores llevaron a cabo otros análisis para respaldar sus conclusiones. Encontraron que los diagnósticos relacionados con el uso del cannabis aumentaron también después de la legalización en el oeste de EE.UU., en tanto que permanecieron estables las tasas de consultas por cálculos urinarios, condición que probablemente no tenga que ver con el cannabis. Eso sugiere que la legalización sí tuvo que ver con el aumento de problemas de salud relacionados con el cannabis, entre los que puede incluirse el sistema cardiovascular.

Los autores no están diciendo que el cannabis tiene que ser ilegal. Dicen que sus hallazgos respaldan que se requiere “cautela” en caso de futuras legalizaciones, perspectiva que permitiría la recolección de datos detallados sobre resultados cardiovasculares en lugares que legalicen el uso recreativo. También argumentan que sus resultados respaldan los continuos esfuerzos por reclasificar al cannabis, de sustancia controlada I a droga tipo III en EE.UU.

La clasificación tipo III haría que fuera más fácil para la ciencia estudiar al cannabis y sus efectos en la salud (en abril el gobierno federal reclasificó el cannabis medicinal como tipo III aunque todavía no ha tomado una decisión en el caso del cannabis recreativo). Este tipo de estudios podría servir para responder a algunas preguntas, como identificar los componentes del cannabis que podrían aumentar el riesgo cardíaco, si hay un efecto umbral (uso diario u ocasional), o si importa la ruta de administración (fumar o comestibles).

El cannabis recreativo no va a desaparecer, pero necesitamos saber más sobre cómo influye en nuestra salud, para bien o para mal.

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