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Ciencia

Romanos, bizantinos, árabes y normandos conquistaron Sicilia, pero ninguno borró a su gente: el ADN de sus tumbas cuenta otra historia

El ADN de más de cien personas enterradas en Sicilia muestra que cristianos y musulmanes compartían orígenes y que África estuvo presente durante siglos
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Pocas regiones del Mediterráneo cambiaron tantas veces de manos como Sicilia. Entre los siglos V y XV, la isla fue gobernada por el Imperio romano, por Bizancio, por dinastías islámicas, por los normandos y por la dinastía germana de los Staufen. Durante mucho tiempo, la historia de esos cambios se contó a través de reyes, batallas y documentos oficiales. Lo que pasaba con la gente común quedaba casi siempre fuera del relato.

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de York, en el Reino Unido, intentó recuperar esa parte de la historia con una herramienta que no depende de los textos: el ADN antiguo. Su estudio, publicado en la revista PLOS ONE en junio de este año y difundido nuevamente en los últimos días, analizó restos humanos de 111 personas enterradas en casi una veintena de yacimientos de la isla.

Conquistas que no reemplazaron a la población

Sicilia
© Por Francesco Hayez – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=152595

La conclusión principal es que ninguna de esas conquistas provocó un reemplazo masivo de la población. Cada nuevo gobierno trajo cambios políticos, religiosos y culturales, pero la diversidad genética de los sicilianos se mantuvo a lo largo de los siglos. Los habitantes no fueron sustituidos por los recién llegados, sino que se fueron mezclando con ellos de forma gradual.

Los investigadores obtuvieron ADN mitocondrial, que se hereda por vía materna, de 67 individuos, y datos de todo el genoma de unas tres decenas. Con esa información pudieron rastrear de qué regiones provenían los antepasados de cada persona y cómo cambiaron esos orígenes a lo largo del tiempo.

Raíces africanas antes de la conquista islámica

Uno de los hallazgos más llamativos tiene que ver con el norte de África. Se podría suponer que esa ascendencia llegó a Sicilia con la conquista islámica, que comenzó en el año 827 y se extendió durante buena parte del siglo IX. Pero el ADN muestra otra cosa: varias personas que vivieron antes de esa conquista, entre los siglos VI y VIII, ya tenían una proporción importante de ascendencia norteafricana.

Eso indica que los contactos entre ambas orillas del Mediterráneo eran intensos mucho antes de que cambiara el poder político. En algunos de esos individuos también apareció una pequeña proporción de ascendencia de África occidental.

El estudio también encontró personas con ascendencia subsahariana en Sicilia a lo largo de toda la Edad Media. En un cementerio de Palermo del periodo islámico, por ejemplo, apareció un individuo con ascendencia casi exclusivamente de África occidental, y en el mismo yacimiento otro sin ningún rastro africano y con un linaje paterno típico del norte y el este de Europa.

Cristianos y musulmanes con los mismos orígenes

Yacimiento Segesta
Teatro griego en el yacimiento de Segesta © Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=518428

Otro resultado desafía la idea de que la religión separaba a grupos con orígenes distintos. Durante el periodo normando, entre los siglos XI y XII, las personas enterradas en cementerios cristianos y en cementerios islámicos mostraban una diversidad genética similar. Es decir, la fe que profesaban no coincidía con una ascendencia particular.

Esto encaja con otros trabajos del mismo proyecto de investigación. En el yacimiento de Segesta, por ejemplo, los análisis de restos indicaron que musulmanes y cristianos tenían la misma dieta y un estado de salud similar, aunque fueran enterrados en cementerios separados.

Según Martin Carver, arqueólogo de la Universidad de York y uno de los autores, cristianos y musulmanes convivieron en sociedades prósperas y multiconfesionales hasta comienzos del siglo XIII, cuando Sicilia pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Entre las décadas de 1220 y 1240, el emperador Federico II deportó a gran parte de la población musulmana de la isla a Lucera, en el sur de la península italiana.

Un cambio gradual hacia el perfil actual

A partir del siglo XIII, la ascendencia africana empieza a disminuir en las muestras, y los individuos se parecen cada vez más a las poblaciones europeas. Aun así, el cambio fue gradual y no hubo excepciones absolutas: en un entierro cristiano tardío de Palermo apareció una persona con ascendencia casi exclusivamente de África occidental. Los sicilianos actuales conservan un perfil genético con un pequeño componente de esa región.

Nathan Wales, otro de los autores, sostuvo que estos resultados contradicen la idea de que el periodo debería considerarse una edad oscura. Para la autora principal, Aurore Monnereau, el objetivo del ADN antiguo es devolver la voz a las personas comunes que no aparecen en los registros escritos.

Lo que el ADN todavía no puede responder

Los autores también señalan las limitaciones del trabajo. Los componentes de ascendencia se superponen, lo que dificulta detectar mezclas, y hay pocos datos de comparación con la población siciliana moderna. Además, en algunos periodos hay pocas muestras de cementerios cristianos.

Y hay una pregunta que la genética sola no puede resolver: si una persona con ascendencia africana llegó a Sicilia por su cuenta o si fueron sus padres o abuelos quienes migraron. Para eso, los investigadores proponen combinar el ADN con análisis de isótopos, que pueden revelar dónde creció cada individuo.

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