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Foto: UC Classics (Universidad de Cincinnati)

Se llaman Tholos VI y Tholos VII, y hace mucho que la historia olvidó quiénes estaban enterrados en ellas, pero debieron ser personajes importantes, porque en su día las paredes de estas tumbas estaban completamente forradas de oro. Los arqueólogos ya las consideran un descubrimiento único en su clase

Un equipo de la Universidad de Cincinnati lleva 18 meses excavando cuidadosamente las tumbas y acaba de publicar un primer informe con sus hallazgos. Tholos VI y VII se encuentran en las inmediaciones del Palacio de Nestor, en la localidad griega de Pylos. De hecho se encuentran muy cerca de la tumba del Guerrero del Grifo, otra fosa de la Edad de Bronce descubierta en 2015 en la que aparecieron más de 3.500 artefactos de la era Minoica.

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A día de hoy queda muy poco oro en estas nuevas tumbas. La mayor parte desapareció en manos de los saqueadores, pero las escamas de este metal precioso presentes por todo el suelo del sepulcro no dejan lugar a dudas. Ambas tumbas estuvieron en su día lujosamente ornamentadas. La suerte quiso que en algún momento la cúpula de ambas fosas se derrumbara, lo que evitó más saqueos y ha permitido a los arqueólogos encontrar algunos artefactos importantes, entre ellos un anillo de oro decorado con bueyes y espigas de cereal, y un sello labrado en ágata con dos figuras de cabeza de león.

Foto: UC Classics (Universidad de Cincinnati)
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Este último es especialmente relevante porque muestra una estrella de 16 puntas, un símbolo común en Grecia desde el siglo sexto antes de Cristo, pero que nunca se había visto en restos que datan de hace tanto tiempo. Se calcula que las tumbas pertenecen al período micénico, entre los años 1.600 y 1.100 antes de Cristo.

Las tumbas también incluyen artefactos que no pertenecen a la cultura micénica propiamente dicha y que tuvieron que ser importados de alguna forma: ámbar procedente del Báltico, Amatistas de Egipto... Todo sugiere que las tumbas pudieron haber pertenecido a dos comerciantes de la época extraordinariamente ricos.

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Todo lo que se halle en estas tumbas será de vital importancia para tratar de entender cómo era la cultura que dio origen a la Grecia Clásica. A día de hoy apenas se conservan escrituras que nos expliquen cómo era la religión o los ritos en el período micénico. El otro es determinar qué importancia real tuvieron todos estos personajes cuyas tumbas rodean el palacio de Nestor, un lugar que hasta sale mencionado en la Ilíada y la Odisea. [Universidad de Cincinnati vía Time]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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