La escena tuvo lugar en el Kaiser Permanente Medical Center de California. Frente al paciente Ernest Quintana estaba el robot de telepresencia del hospital desde cuya pantalla el doctor le comunicó que iba a morir de forma inminente: “Es posible que no llegue a casa”.

Quintana murió dos días después de llegar al hospital, según cuenta el Chicago Tribune, pero la manera impersonal en que su médico le dio la malas noticias a él y posteriormente a su familia ilustran las extrañas formas en que la medicina está cambiando a través de la tecnología y la automatización en el sistema hospitalario.

La familia está indignada de la forma que le comunicaron a su pariente anciano que sus pulmones estaban fallando y que iba a morir. La nieta de Quintana, Annalisia Wilharm, quién asegura que estaba allí cuando llegó el robot, estaba alarmada por la falta de sensibilidad. Según le contó a los medios:

Sabía que iba a perder a mi abuelo pronto. Sabíamos que esto iba a pasar y que estaba muy enfermo. Pero no creo que alguien deba recibir la noticia de esa manera. Debería haber sido un ser humano.

Kaiser Permanente, por su parte, asumió cierta responsabilidad por el incidente en una declaración oficial. Sin embargo, no llegó a decir más sobre cuándo o bajo qué circunstancias sus médicos hacen uso de estos robots de telepresencia para brindar atención a los pacientes. Según el comunicado:

Nuestro personal de atención médica recibe una amplia capacitación en el uso de la telemedicina, pero la tecnología de video no se usa como un reemplazo para las evaluaciones en persona y las conversaciones con los pacientes.

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Esta es una circunstancia altamente inusual. Lamentamos no cumplir con las expectativas del paciente y la familia en esta situación y usaremos esto como una oportunidad para revisar nuestras prácticas y estándares con el equipo de atención”, zanja el comunicado. [Futurism]

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