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Ciencia

España llenó de agua una mina de carbón de más de 300 metros de profundidad. Cuatro años después había creado el mayor lago artificial del país con 547.000 millones de litros

El gigantesco hueco que dejó la mina de lignito de As Pontes, en A Coruña, comenzó a inundarse en 2008. Hoy ocupa 865 hectáreas, alberga más de 200 especies de vertebrados y tiene incluso una playa de 400 metros que consiguió su primera Bandera Azul en 2021.
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Durante décadas fue una de las mayores heridas industriales abiertas en el paisaje español. En As Pontes de García Rodríguez, en A Coruña, la extracción de lignito dejó tras de sí un gigantesco hueco minero de más de 300 metros de profundidad. Cuando la explotación cerró definitivamente a finales de 2007, había que decidir qué hacer con aquella cicatriz.

La solución fue tan radical como difícil de imaginar viendo el lugar hoy: llenarla de agua.

En enero de 2008 comenzó un proceso de inundación controlada que terminaría en abril de 2012. Fueron algo más de cuatro años durante los que el antiguo yacimiento recibió agua del río Eume, de varios cursos de la zona, de la escorrentía y de la propia lluvia. Cuando terminó, dentro de la antigua mina había 547 hectómetros cúbicos: unos 547.000 millones de litros de agua dulce.

Había nacido el lago de As Pontes. Sus números todavía impresionan: 865 hectáreas de superficie, unos cinco kilómetros de longitud, 18 kilómetros de perímetro y una profundidad máxima cercana a los 205 metros. Endesa, responsable de la antigua explotación y de su restauración, lo considera el lago artificial más grande de España.

Llenar el agujero era la parte fácil. El verdadero problema era conseguir que el agua sobreviviera dentro

España llenó de agua una mina de carbón de más de 300 metros de profundidad. Cuatro años después había creado el mayor lago artificial del país con 547.000 millones de litros
© YouTube / J Francisco Lopez Riveiros (jfranlopez).

Transformar una mina de carbón en un lago no consistía simplemente en desviar un río y esperar.

Las paredes de un hueco minero pueden contener materiales capaces de generar aguas extremadamente ácidas. Al mismo tiempo, cientos de millones de metros cúbicos ejercen una presión enorme sobre unos taludes que debían permanecer estables durante décadas.

Por eso, el proyecto necesitó modelos hidroquímicos, análisis de estabilidad, estudios del oleaje y seguimiento continuo de la composición del agua. Un estudio publicado en 2023 en el Boletín Geológico y Minero confirmó que durante el proceso se formaron dos masas de agua separadas por una quimioclina: arriba, una capa ligeramente ácida y rica en oxígeno; mucho más abajo, otra con un pH muy bajo y condiciones anóxicas.

Lo importante es lo que ocurre en la superficie y en el agua que sale del sistema: los investigadores concluyeron que las aguas de rebose cumplen los límites establecidos, y que las predicciones utilizadas para diseñar el llenado coincidieron razonablemente con lo observado después.

El antiguo agujero de más de 300 metros tampoco terminó convertido en un lago de esa profundidad: una vez inundado y remodelado el terreno, la lámina actual alcanza aproximadamente 205 metros en su punto máximo.

Donde había excavadoras y lignito ahora hay más de 200 especies de vertebrados

España llenó de agua una mina de carbón de más de 300 metros de profundidad. Cuatro años después había creado el mayor lago artificial del país con 547.000 millones de litros
© YouTube / J Francisco Lopez Riveiros (jfranlopez).

La transformación no terminó en el agua. El proyecto completo de As Pontes restauró alrededor de 2.400 hectáreas entre el hueco minero y las zonas que lo rodeaban. Según los inventarios divulgados por Endesa, el espacio recuperado llegó a albergar 217 especies vegetales y 205 especies de animales vertebrados, después de un proceso de recolonización de la fauna local.

También se crearon dos islas artificiales. Una de ellas, de unos 55.000 metros cuadrados, fue concebida como reserva ornitológica; la otra, de 13.000 metros cuadrados, representa parte de la flora arbórea de Galicia. Pero quizá la imagen que mejor resume lo ocurrido está junto al pueblo.

En una de las orillas se construyó una playa artificial de unos 400 metros de longitud, inaugurada en 2012. En 2021 obtuvo por primera vez la Bandera Azul, convirtiéndose entonces en la primera playa interior de la provincia de A Coruña en conseguir el distintivo. Hoy el entorno se utiliza para baño, piragüismo y otros deportes acuáticos.

Cuatro años bastaron para cambiar por completo el mapa de una parte de Galicia

La mina de As Pontes había producido durante décadas millones de toneladas de lignito y alterado el relieve hasta crear un hueco gigantesco. El cierre no podía devolver el terreno a su estado original: ese paisaje ya no existía.

La alternativa fue fabricar uno nuevo. Y ahí está lo extraordinario del caso. En enero de 2008 había un enorme cráter industrial. En abril de 2012, las lluvias terminaron de completar los 547.000 millones de litros necesarios y el agua comenzó incluso a rebosar hacia el Eume.

Catorce años después, cuesta reconocer aquella mina en las fotografías actuales. España no consiguió borrar el enorme agujero que dejó décadas de extracción de carbón. Hizo algo mucho más extraño: lo convirtió en un lago de 865 hectáreas, rodeado de vida, con islas, peces, aves y una playa donde ahora se baña la gente.

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