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El glaciar que devolvió un secreto perdido durante 34 años: el hallazgo que reabrió una historia olvidada

Un descubrimiento inesperado en los Alpes sacó a la luz una historia que llevaba décadas sin respuesta y que parecía destinada a quedar enterrada para siempre bajo el hielo.
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Durante más de tres décadas, una parte de la historia quedó suspendida en las montañas. Dos alpinistas habían desaparecido sin dejar prácticamente rastro y, con el paso de los años, el caso parecía haberse convertido en uno de tantos misterios sin resolver de la alta montaña.

Una pista que apareció donde nadie la esperaba

El retroceso de los glaciares suizos comenzó a revelar zonas que durante décadas habían permanecido cubiertas por hielo. Y en uno de esos lugares, un excursionista encontró recientemente algo que obligó a recuperar una investigación que llevaba 34 años prácticamente congelada.
El hallazgo se produjo el 26 de julio, en las inmediaciones del glaciar de Trift, en el cantón suizo de Valais. Allí aparecieron restos humanos que fueron trasladados al Instituto de Medicina Forense del Hospital de Valais para intentar determinar su identidad.

La respuesta llegó gracias a una herramienta que permitió conectar aquellos restos con una desaparición ocurrida en 1992: el análisis de ADN.
Una desaparición que comenzó con un viaje entre refugios

La historia se remonta al 4 de septiembre de 1992. Aquel día, dos alpinistas belgas de 39 y 41 años emprendieron una travesía desde el refugio de Weissmies. Su objetivo era alcanzar otro refugio situado cerca del pico Weissmies, una imponente montaña que se eleva hasta los 4.017 metros de altitud.

Era una ruta en un entorno exigente, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente. Y eso fue precisamente lo que ocurrió.
El mal tiempo complicó el recorrido y los dos hombres nunca llegaron a su destino. Después de que fueran declarados desaparecidos, comenzaron las operaciones de búsqueda en la zona. Los equipos recorrieron diferentes áreas de la montaña tratando de encontrar alguna señal que permitiera reconstruir lo ocurrido.

Sin embargo, las pistas fueron escasas.

Durante aquellas primeras investigaciones únicamente apareció una mochila que pertenecía a los montañistas. No hubo un rastro suficiente que permitiera localizar sus cuerpos ni establecer con certeza qué había sucedido durante aquella jornada.

El caso quedó entonces atrapado en el tiempo. Durante años no aparecieron nuevas pruebas y la posibilidad de resolver la desaparición parecía cada vez más remota.

Hasta que el hielo comenzó a retroceder.

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©YouTube

El deshielo cambió el paisaje y también la investigación

El descubrimiento reciente está relacionado con un fenómeno que está transformando numerosos glaciares de los Alpes: su progresivo retroceso.
Cuando el hielo pierde volumen, superficies que permanecieron ocultas durante décadas pueden quedar nuevamente expuestas. En algunos casos, esto significa descubrir objetos, restos o indicios relacionados con accidentes ocurridos muchos años atrás.

Eso es exactamente lo que sucedió en este caso.

Tras el hallazgo en el glaciar de Trift, las autoridades realizaron los análisis correspondientes. La comparación de perfiles genéticos permitió confirmar que los restos pertenecían a los dos alpinistas belgas desaparecidos en 1992.

Después de 34 años, la incógnita sobre su paradero finalmente encontró una respuesta.

El caso también muestra cómo el deshielo puede convertirse, de forma inesperada, en una herramienta para resolver desapariciones antiguas. La policía cantonal de Valais conserva registros de personas desaparecidas en la región desde 1925, muchos de ellos relacionados con accidentes en zonas de alta montaña, ríos y lagos.

El hielo, que durante décadas había ocultado cualquier posible evidencia, terminó convirtiéndose en una especie de cápsula del tiempo.

No es el primer misterio que el hielo está revelando

La historia de los dos alpinistas belgas forma parte de una tendencia que ya ha dejado otros descubrimientos sorprendentes en los Alpes suizos.
En 2025, por ejemplo, los restos de un montañista suizo desaparecido en 1994 fueron encontrados en un glaciar del monte Ober Gabelhorn. El hallazgo permitió recuperar otro caso que llevaba décadas sin respuesta.

Un año antes, en 2023, ocurrió algo similar cerca del Matterhorn. Allí apareció un cuerpo que, mediante análisis de ADN, pudo ser identificado como el de un alpinista alemán desaparecido en 1986.

Cada uno de estos casos cuenta una historia diferente, pero todos comparten un elemento inesperado: el retroceso del hielo está exponiendo lugares que durante mucho tiempo permanecieron inaccesibles.

Para las familias de personas desaparecidas, estos descubrimientos pueden significar el final de una espera de décadas. Para los investigadores, además, representan una oportunidad para recuperar evidencias que parecían perdidas definitivamente.

Y para las montañas, son otra señal de cuánto está cambiando el paisaje.

Lo que durante generaciones permaneció escondido bajo el hielo está empezando a salir a la superficie. Y, con ello, algunos de los misterios más antiguos de los Alpes están encontrando finalmente su respuesta.

 

[Fuente: Nuevo Diario Web]

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