Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
Ilustración para el artículo titulado
Imagen: AP

Tal y como refleja un estudio publicado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, la terapia pasiva con anticuerpos que se remonta a finales del siglos XIX y que se utilizó con éxito en el siglo XX para detener brotes de sarampión, podría ser una herramienta crucial y práctica en la lucha contra COVID-19.

Advertisement

En esencia, lo que los investigadores proponen es que la sangre de pacientes con coronavirus recuperados se pueda usar en un tratamiento para ayudar a proteger a la humanidad de la pandemia que se está extendiendo en todo el mundo.

En el estudio, los expertos en enfermedades infecciosas explican cómo los anticuerpos virales, contenidos en el suero sanguíneo de pacientes que ya se han recuperado del nuevo coronavirus, podrían inyectarse en otras personas, ofreciéndoles protección a corto plazo.

Un remedio que, como decíamos, no es ni mucho menos nuevo y se remonta a finales del siglo XIX. Según los investigadores: 

El despliegue de esta opción no requiere investigación o desarrollo. Podría implementarse en un par de semanas, ya que depende de las prácticas estándar de almacenamiento de sangre.

Advertisement
Ilustración para el artículo titulado
Imagen: AP

Cuentan los científicos que para que el tratamiento funcione, los pacientes con coronavirus ya recuperados necesitarían donar su sangre justo después de recuperarse y aún convalecientes de la enfermedad. Durante esta fase, el suero sanguíneo contendría altas cantidades de anticuerpos naturales producidos para combatir el virus SARS-CoV-2.

Advertisement

De esta forma, una vez que el cuerpo los produce en respuesta a los patógenos, dichos anticuerpos pueden permanecer circulando en la sangre durante meses e incluso años después de una infección.

Si los extraemos y procesamos, estos anticuerpos pueden inyectarse en otras personas para proporcionar un beneficio a corto plazo, por ejemplo, podría usarse para pacientes con riesgo grave, familiares no infectados de un paciente infectado, o para reforzar la inmunidad de los trabajadores médicos con una mayor exposición al patógeno. A su vez, se ganaría tiempo en la carrera por conseguir una vacuna. Según el estudio:

La administración pasiva de anticuerpos es el único medio de proporcionar inmunidad inmediata a las personas susceptibles. Dependiendo de la cantidad y composición del anticuerpo, la protección conferida por la inmunoglobulina transferida puede durar de semanas a meses.

Utilizando técnicas modernas de almacenamiento de sangre, que pueden detectar otros tipos de agentes infecciosos que podrían estar contenidos en la sangre, la terapia es posiblemente de bajo riesgo para las personas sanas, especialmente en comparación con las amenazas inherentes al brote de COVID-19, para el cual no hay vacunas o medicamentos disponibles actualmente.

Advertisement
Ilustración para el artículo titulado
Imagen: AP

El equipo propone que el uso de sueros convalecientes debe considerarse como una respuesta de emergencia para ayudar a proteger contra COVID-19, tal como se probó contra otras enfermedades por coronavirus de este siglo, incluidos el SARS1 y el MERS:

Además de los protocolos de contención y mitigación de salud pública, esta puede ser nuestra única opción a corto plazo para tratar y prevenir COVID-19, y es algo que podemos comenzar a implementar en las próximas semanas y meses.

Advertisement

Finalmente, el trabajo explica que en estos momentos la Universidad John Hopkins está financiando esfuerzos para comenzar a establecer operaciones de terapia de anticuerpos para COVID-19 en el área de Baltimore en las próximas semanas. En Nueva York también están investigando el tratamiento, y en Japón se está buscando desarrollar un medicamento basado en anticuerpos para combatir el coronavirus.

Por supuesto, quedan incógnitas por resolver, por ejemplo, la cantidad de suero convaleciente que se necesita para ser eficaz protegiendo a las personas, por eso remarcan que “claramente, el uso de suero convaleciente sería una medida provisional que podría usarse en medio de la epidemia actual”, un medio que no necesitaría de cientos de pruebas para ponerse en marcha, y con el que se podría aplanar esa “curva” mientras esperamos la vacuna. [ScienceAlert, The Journal of Clinical Investigation]

私たちは、ギズモードが大好き

Share This Story

Get our newsletter