Imagen: Mikhail Kats y Brad Gundlach

Para los humanos puede ser imposible distinguir entre dos tonos de color parecidos, aunque los pongas lado a lado. Con este par de gafas podríamos discernir esos cambios de coloración mediante el uso de filtros. El invento serviría para detectar billetes falsos o ver cosas camufladas a simple vista.

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Los humanos somos tricrómatas: nuestra visión del color se basa en tres tipos de conos fotosensibles que reaccionan a longitudes de onda cortas (azul), medianas (verde) y largas (rojo). En cambio, hay animales con tetracromatismo que poseen cuatro canales de recepción del color y son capaces de percibir colores más allá de la visión típica del ser humano. Las carpas doradas, por ejemplo, tienen células de rojo, azul, verde y luz ultravioleta. Distinguen colores que para los humanos serían idénticos.

Mientras repasaba para dar una clase de fot√≥nica, el f√≠sico Mikhail Kats se pregunt√≥ si habr√≠a una forma de enga√Īar al ojo humano para que actuara como si un cuarto cono le otorgara visi√≥n tetracrom√°tica. As√≠ fue como un equipo de investigadores de la universidad de Wisconsin-Madison acab√≥ desarrollando unas gafas especiales para distinguir entre tonos de color.

Las gafas mejoran la visi√≥n del usuario mediante filtros de color que permiten distinguir los colores metam√©ricos, aquellos que parecen iguales a simple vista pero en realidad reflejan longitudes de onda diferentes. Las gafas se pusieron a prueba mostrando pares de colores metam√©ricos en las pantallas de un smartphone y un ordenador. ‚ÄúParecen exactamente iguales, pero cuando los miras a trav√©s de las gafas dices: madre m√≠a, son dos cosas diferentes‚ÄĚ, explic√≥ Kats a New Scientist.

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Los investigadores utilizaron dos filtros, uno para cada ojo, que no dejaban pasar tramos específicos del espectro de luz azul, por lo que cada ojo recibía información espectral ligeramente diferente sobre las cosas azules. Con esto consiguen que el usuario a distinga los colores metaméricos en el extremo azul del espectro. Ahora trabajan en filtros para los tonos verdes.

Si las gafas llegan a producirse, Kats y sus colegas esperan que encuentren aplicaciones prácticas tan dispares como observar cambios sutiles en la piel de frutas y verduras para evitar que se estropeen, revelar objetos que están camuflados a simple vista o incluso identificar billetes falsos. Es asombroso cómo los seres humanos estamos dando forma a nuestra propia evolución, mejorando nuestras propias capacidades sensoriales.

[arXiv vía New Scientist]