Puede que el misterio de lo que ocurrió realmente en la expedición Franklin donde murieron 128 personas sea algo que nunca podamos averiguar. Por esa misma razón, las primeras imágenes interiores obtenidas del naufragio del HMS Terror podrían arrojar algo de luz a los acontecimientos de hace más de 170 años.

La historia cuenta que en el verano de 1845, los barcos británicos HMS Erebus y HMS Terror salieron de Greenhithe, Inglaterra, hacia América del Norte con la esperanza de encontrar el legendario Paso del Noroeste. Liderados por el experimentado explorador Sir John Franklin, los navíos y sus 134 hombres fueron conocidos como la Expedición Franklin.

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Se sabe que el equipo comenzó su viaje abastecidos con alrededor de tres años de provisiones para todos, sin embargo, la ruta sería fatal. A los pocos meses del viaje, algunos de los hombres fueron dados de alta y enviados a sus hogares por enfermedad. Lo que le sucedió al resto de la tripulación sigue siendo un misterio. 

Al poco tiempo, el barco quedó varado en el hielo en Victoria Sound, ubicado en el Ártico canadiense. Allí, aparentemente en medio de la nada, los miembros de la tripulación fueron pereciendo uno a uno.

Se encontraron algunas pistas poco después del desastre. En 1850 dieron con tres tumbas de marineros de la Expedición Franklin, y en 1854 el explorador escocés John Rae se encontró con residentes de los inuit que tenían en su poder algunas pertenencias de los miembros de la tripulación.

Además, también informaron a Rae de montones de huesos humanos encontrados en la zona, lo que llevó a la idea de que los hombres de Franklin probablemente recurrieron al canibalismo en sus últimos días.

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Pero, ¿qué les había ocurrido? Durante muchos años, la teoría más popular habla de un envenenamiento por plomo, sin embargo, el año pasado un estudio parecía demostrar que esta idea era errónea a través del análisis de imágenes de rayos X de los huesos. Como explicaba entonces Tamara Varney, miembro del departamento de antropología de la Universidad de Lakehead y parte del equipo de investigación del estudio:

Hubo una estructura ósea cercana al momento de la muerte que definitivamente mostró exposición al plomo. Pero luego hubo un número igual que no mostró exposición al plomo. Así que incluso eso no respalda por completo la idea de que estaban absorbiendo una gran cantidad de plomo hacia el final de sus vidas. Sospecho que sus problemas probablemente se multiplicaron con el paso del tiempo. Su comida habría sido limitada, por lo que se hubieran estado muriendo de hambre. Tendrían deficiencias nutricionales. Y cualquier problema de salud que hubieran tenido al entrar en la expedición, que tal vez no era un problema en ese momento, me imagino que con el tiempo se habría ampliado y manifestado más.

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Imagen: Erebus y Terror en Nueva Zelanda (Dominio público)

Sea como fuere, ahora podemos observar por primera vez imágenes tomadas desde dentro del naufragio. Según National Geographic, los arqueólogos de Parks Canada usaron drones submarinos para explorar los restos del navío congelado en el fondo marino ártico.

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“El barco está increíblemente intacto”, explicaba el arqueólogo principal Ryan Harris. “Lo miras y te cuesta creer que se trate de un naufragio de 170 años. Simplemente no ves este tipo de cosas muy a menudo”.

Para que las imágenes fueran posible Parks Canada realizó siete inmersiones a principios de agosto. Los drones operados de forma remota se insertaron en el barco a través de aberturas como la escotilla principal, los tragaluces de las cabinas de la tripulación, el comedor de los oficiales o el camarote del capitán. 

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“Pudimos explorar 20 zonas y compartimientos, yendo de una habitación a otra”, explica Harris. “Las puertas estaban inquietantemente abiertas”.

Los resultados son asombrosamente claros y sirven como el primer registro fotográfico histórico de lo que el HMS. Terror parecía desde dentro. [National Geographic]