Los bosques de la Cuenca del Congo en los que se ha descubierto el yacimiento. Foto: Simon Lewis

Bajo las densas selvas de la Cuenca del Congo, un equipo de ge√≥logos ha descubierto algo que piden que nunca se saque de ah√≠. Se trata del mayor dep√≥sito de carb√≥n de toda √Āfrica, con un tama√Īo mayor que Inglaterra. Alterarlo significar√≠a liberar el equivalente a tres a√Īos de emisiones de carbono a la atm√≥sfera.

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Este dep√≥sito en concreto mide alrededor de 145.000 kil√≥metros cuadrados. Los ge√≥logos calculan que alberga 30.600 millones de toneladas de carb√≥n, el equivalente a tres a√Īos de emisiones de todo el planeta, o 20 a√Īos de emisiones de combustibles f√≥siles en Estados Unidos.

El an√°lisis de las muestras revela que el carb√≥n de esta zona comenz√≥ a formarse hace alrededor de 11.000 a√Īos. Se trata de turba, un tipo de carb√≥n blando y esponjoso que se forma en suelos h√ļmedos cuando la falta de ox√≠geno impide la descomposici√≥n natural de la materia org√°nica. En esta zona del Congo, la turba cubre el suelo a una profundidad de entre dos y seis metros.

Mapa de la cuenca Couvette Central en El Congo. En rosa, la región con depósitos de turba. Imagen: Nature

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Aunque la turba es la primera fase en la formaci√≥n de carbones m√°s duros como el lignito o la hulla, puede emplearse como combustible si se deshidrata. Tambi√©n se emplea en la elaboraci√≥n de abonos. Aunque el descubrimiento es sensacional, los cient√≠ficos han hecho un llamamiento para tomar las medidas que sean necesarias con un √ļnico objetivo: asegurar que el carb√≥n se queda exactamente d√≥nde est√°.

Las razones son variadas e importantes. La Cuenca del Congo no solo es el h√°bitat de varias especies amenazadas como el Gorila de Monta√Īa. Liberar todo ese carb√≥n supondr√≠a una sobrecarga brutal para nuestra ya maltratada atm√≥sfera.

Turba extraída de la región de El Congo. Foto: Simon Lewis

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La turba no es de los carbones más rentables desde el punto de vista económico, por lo que no hay que temer una explotación directa en una zona tan remota. El problema es que para que se mantenga en el suelo necesita humedad, y la deforestación hace precisamente que el suelo se seque y la turba pueda liberarse.

En octubre de 2015, un incendio forestal en una selva con depósitos de turba en Indonesia emitió tantos contaminantes a la atmósfera como toda la economía de Estados Unidos. La posibilidad de un incendio semejante en la Cuenca del Congo sería desastrosa. Una de las principales amenazas a los bosques de la zona son precisamente los incendios provocados por las poblaciones locales para aumentar las zonas de terreno cultivable.

El estudio sobre el yacimiento, recién publicado en Nature, pide a las autoridades de El Congo que trabajen en la modernización económica de esa región para que la población no sea tan dependiente de la agricultura y la ganadería para subsistir, y las reservas de turba sigan haciendo lo que hacen ahora, alimentar la vegetación de una de las selvas más hermosas del mundo. [vía Nature]