Esta enorme carpa inflable es el hogar itinerante del Solar impulse. Este avión solar lleva ya tres etapas en su gira por Estados Unidos pero no puede ‘dormir’ en cualquier parte. Sus enormes alas son especialmente sensibles al viento y deben reposar en el interior de un hangar. Por eso, los promotores del proyecto también han creado un hangar inflable a medida que acompaña al prototipo en su viaje.

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El hangar no sigue todas las etapas del Solar Impulse, sino que sólo viaja a aquellos aeródromos que no tienen hangares lo suficientemente grandes. La envergadura del solar Impulse es algo mayor que la de un Boeing 747, con sesenta metros de un extremo a otro.

El hangar se infla en cuatro horas y se termina de montar y asegurar en siete. Una vez listo, es capaz de soportar vientos de hasta 100 Km/h y su cubierta translúcida permite al Solar Impulse recibir luz del sol para seguir cargando sus baterías. También es a prueba de agua y de incendios.

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Los responsables del proyecto Solar Impulse tenían pensado utilizar el hangar para cuando el avión comience su vuelta al mundo, pero han tenido que adelantar su uso en Missouri debido a que las recientes tormentas en esa ciudad afectaron al hangar del Aeropuerto St. Luis que iba a albergar a este viajero solar. [Solar Impulse]