Image: Diagrama que ilustra el proceso de análisis químico (American Chemical Society)

Muchos de los quesos más sabrosos del planeta son aquellos que han envejecido durante meses o años para encontrar su punto perfecto de maduración. Sin embargo, si te encuentras con este queso de 3.200 años de antigüedad, no se te ocurra probarlo.

La historia se remonta al año 2010, momento en que un equipo de investigadores dirigidos por el arqueólogo de la Universidad de Catania y la Universidad de El Cairo, Enrico Greco, encontraron un queso enterrado en una tumba egipcia de Ptahmes, gobernador de la ciudad egipcia de Memphis en el siglo XIII a. C. descubierta por primera vez en 1885.

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Aparentemente, Ptahmes amaba tanto el queso que fue sepultado con él. Cuando el equipo encontró los restos hace ocho años pasaron a analizarlo, y los resultados acaban de ver la luz. Según el estudio:

El material analizado en este estudio es probablemente el residuo sólido arqueológico más antiguo encontrado hasta la fecha.

Image: University of Catania

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Las arenas movedizas habían mantenido la necrópolis donde se encontró el queso enterrado durante más de cien años después de su primera excavación… hasta el 2010, cuando dieron con la tumba nuevamente. Entonces encontraron frascos rotos con una misteriosa sustancia blanca sólida, así como una tela que podría haber sido utilizada para tapar los frascos.

El equipo disolvió las muestras de la sustancia blanca y purificó las proteínas para que pudieran analizarse a través de la cromatografía líquida y espectrometría de masas, ambos métodos químicos que trabajan en conjunto para separar las moléculas en la muestra y analizarlas.

El resultado reveló péptidos asociados con productos lácteos producidos por leche de vaca y leche de oveja o de cabra. Básicamente, estaban ante el queso más viejo conocido. Un análisis posterior encontró que estaba contaminado con una bacteria llamada Brucella melitensis que causa la enfermedad potencialmente mortal de brucelosis, que puede causar fiebre, dolor de estómago, tos y la muerte si no se trata con antibióticos.

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De hecho, el patógeno es tan devastador que el Ejército de Estados Unidos lo desarrolló como arma biológica en Pine Bluff Arsenal durante la década de 1950.

Si el análisis es correcto, este sería el primer caso conocido de esta bacteria. [Motherboard]