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Ciencia

Este gas anestésico podría ser el próximo gran tratamiento para el mal de Alzheimer

Un nuevo trabajo de investigación sugiere que el gas xenón inhalado puede ayudar a proteger el cerebro de los que sufren de mal de Alzheimer.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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El próximo tratamiento para el mal de Alzheimer podría provenir de un lugar inesperado. En un nuevo estudio que se dio a conocer esta semana los científicos hallaron evidencia en ratones de que el gas xenón podría ayudar a tratar la enfermedad neurodegenerativa. 

Los científicos del Hospital Brigham and Women’s y de la Universidad de Washington encabezaron el estudio que se publicó el miércoles en Science Translational Medicine. En ratones con enfermedad similar al Alzheimer el gas xenón redujo la inflamación y el encogimiento del cerebro. Los investigadores ahora se embarcarán en los primeros ensayos en humanos para seguir probando el potencial de la terapia.

 El gas xenón ya se usa en medicina como anestésico y agente para imágenes de diagnóstico. La investigación también sugirió que el xenón podía ayudar a proteger el cerebro y algunos estudios lo utilizaron de forma experimental como tratamiento para la depresión y otros desórdenes relacionados con el cerebro (lamentablemente, la investigación de la depresión hasta ahora no ha dado resultados contundentes). Como el xenón puede pasar la barrera sangre-cerebro, que es un escudo que protege al cerebro de las infecciones pero también bloquea a la mayoría de las drogas para que no lleguen a éste, los científicos sentían curiosidad sobre si el xenón también podía proteger el cerebro del paciente con Alzheimer.

Próximo paso: humanos

Ensayaron el xenón inhalado en dos tipos de ratones diseñados para que desarrollaran la destrucción del cerebro que produce el mal de Alzheimer. En estos ratones el gas pareció activar una respuesta protectora en las células inmunes del cerebro llamadas microglías, y esta activación a su vez ayudó al cerebro a protegerse de los cambios perjudiciales relacionados con el mal de alzheimer. Los ratones tuvieron niveles reducidos de inflamación y atrofia cerebral, por ejemplo. También los científicos notaron señales prometedoras de reducción en la placa amiloide, uno de los biomarcadores muy relacionados con el desarrollo del mal de Alzheimer. 

“Es un descubrimiento muy novedoso que muestra que con solo inhalar un gas inerte se puede obtener un efecto neuroprotector tan profundo”, dijo el investigador principal Oleg Butovsky, neurólogo del Brigham and Women’s Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard en una declaración del Mass General Brigham. “Una de las principales limitaciones en el campo de la investigación y tratamiento del mal de Alzheimer es que resulta extremadamente difícil diseñar medicación que pueda pasar la barrera sangre-cerebro. Pero el gas xenón la atraviesa”. 

Aunque los hallazgos fueron en ratones, los científicos los consideran lo suficientemente convincentes como para seguir avanzando. El equipo lanzará un ensayo en fase 1 en los próximos meses para probar la seguridad y los efectos inmunes del gas xenón en personas sanas. El descubrimiento podría preparar el camino para nuevas posibilidades de uso del potencial del xenón como tratamiento. 

“Si el ensayo clínico sale bien las oportunidades para el uso del gas xenón son excelentes”, dijo el coautor del trabajo Howard Weiner, co-director del Centro Ann Romney de Enfermedades Neurológicas en el Brigham and Women’s, e investigador principal del ensayo. “Podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para ayudar a pacientes con enfermedades neurológicas”.

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