Dos radiograf√≠as de la misma rodilla con 14 a√Īos de diferencia
Image: Jose I. Marquez, Michael A. Schindlbeck (New England Journal of Medicine

Por si recibir un disparo no fuera suficientemente malo, un hombre que tuvo una bala alojada en la rodilla sufri√≥ intoxicaci√≥n por plomo y un desagradable ataque de artritis 14 a√Īos despu√©s de que sucediera.

El curioso caso m√©dico fue publicado este jueves en el New England Journal of Medicine como parte de su secci√≥n ‚ÄúIm√°genes de la medicina cl√≠nica‚ÄĚ.

Seg√ļn el informe, un hombre de 46 a√Īos de edad acudi√≥ a la sala de urgencias de un hospital de Chicago con dolor en la rodilla izquierda. El hombre dijo que ten√≠a un historial de dolor cr√≥nico en la rodilla, pero hab√≠a ido a peor. Cuando los m√©dicos lo vieron, su rodilla estaba hinchada.

Al revisar el historial m√©dico del hombre, se descubri√≥ que hab√≠a sufrido una herida de bala en esa misma rodilla hac√≠a 14 a√Īos. Los m√©dicos que hab√≠an tratado al hombre por la herida tomaron radiograf√≠as de su rodilla, que mostraban una bala casi intacta cerca de la articulaci√≥n de la rodilla. Decidieron dejar la bala donde estaba.

Cuando los nuevos m√©dicos hicieron sus propias radiograf√≠as 14 a√Īos despu√©s, vieron que la bala se hab√≠a fragmentado casi por completo y que los restos met√°licos se hab√≠an dispersado por la articulaci√≥n y el tejido circundante. Los an√°lisis de sangre tambi√©n mostraron que el hombre ten√≠a altos niveles de plomo y anemia, una consecuencia com√ļn de la intoxicaci√≥n por plomo. Afortunadamente, no parec√≠a haber otros signos de intoxicaci√≥n cr√≥nica por plomo, como un deterioro cognitivo grave.

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La historia del hombre termina abruptamente. Le dieron terapia de quelación para quitarle el plomo de su sistema, y se suponía que debía quedarse a una cirugía para extirpar parte del tejido inflamado que rodeaba la articulación de su rodilla. Pero abandonó el hospital antes de que le realizaran la cirugía y los médicos no pudieron ponerse en contacto con él de nuevo.

A pesar de todo, hay una moraleja para esta historia. En este caso, la moraleja es que las balas que se alojan cerca de las articulaciones (conocidas como balas intraarticulares en la jerga médica) deberían extraerse lo antes posible.

‚ÄúAdem√°s de causar da√Īo a las articulaciones, las balas intraarticulares pueden fragmentarse y disolverse en el l√≠quido sinovial, lo que lleva a la absorci√≥n de plomo y retrasa la intoxicaci√≥n sintom√°tica por plomo‚ÄĚ, escribieron los m√©dicos.

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Sorprendentemente, es una lección que muchos médicos decidieron obviar. Ya existen varios estudios de casos médicos similares de pacientes desafortunados que sufrieron intoxicación por plomo y dolor articular crónico debido a las balas enterradas durante demasiado tiempo.