Aunque el explorador Douglas Mawson consiguió logros e innovaciones que todavía hoy resultan alucinantes, la historia sobre su vida siempre vuelve al mismo lugar: cuando en noviembre de 1912 llevó a cabo la aventura más terrible de la exploración antártica. Tan solo regresó parte del propio Mawson.

Es probable que el explorador sea una de las figuras menos c√©lebres de la denominada como Edad heroica de la exploraci√≥n ant√°rtica. Sin embargo, su historia es tan o m√°s apasionante que las haza√Īas de tipos como Scott, Shackleton y Amundsen, y eso a pesar de que √©l nunca busc√≥ la gloria de ser el primero en llegar al Polo Sur geogr√°fico.

Image: Douglas Mawson en 1914 (Wikimedia Commons)

A todo ello hay que sumarle que una aventura de este estilo, a principios del siglo XX, poco o nada tiene que ver con la que se puede realizar hoy. A la imposibilidad de saber lo que les esperaba a estos pioneros, y por tanto de saber el peligro que les aguardaba, se junta el ahora cómico material de viaje que utilizaban para estas odiseas. Mawson, Amundsen o Scott viajaban sin un teléfono móvil, sin radios, sin ropa aislante y a menudo desprovistos de cualquier tipo de vehículo que les desplazara por la intemperie.

Es m√°s, utilizaban ropa de lana que absorb√≠a la nieve y la humedad. As√≠ que cuando en el a√Īo 1912 Mawson iba a comenzar la expedici√≥n m√°s espantosa de la historia del punto m√°s fr√≠o del planeta, recuerden que el hecho de solo regresar, de estar vivo, ya fue una aut√©ntica proeza.

La expedición

Image: Una fotografía de Commonwealth Bay, tomada durante la Expedición Antártica Australasian en 1912 (Wikimedia Commons)

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A finales del a√Īo 1912, cuando el verano regresaba a la Ant√°rtida, el se√Īor Mawson hab√≠a dividido a sus exploradores en varios equipos de trineo con el objetivo de localizar toda la superficie del continente desconocido que pod√≠a desde sus bases en Commonwealth Bay, una parte especialmente remota de la costa ant√°rtica.

Unos meses antes, cuando zarp√≥ a trav√©s del Oc√©ano Austral, Mawson ten√≠a 30 a√Īos y ya era aclamado como uno de los mejores ge√≥logos de su generaci√≥n. Nacido en Yorkshire, Inglaterra, aunque instalado en Australia, hab√≠a rechazado la posibilidad de unirse a la expedici√≥n de Robert Falcon Scott para liderar la Expedici√≥n Ant√°rtica Australasian, cuyo objetivo principal era explorar y trazar algunas de las fortalezas m√°s remotas del¬†continente.¬†

Hab√≠an anclado en Commonwealth Bay en enero de 1912, y tras casi un a√Īo de inspecciones, Mawson decide arriesgarse un poco m√°s. El plan era dividir su expedici√≥n en cuatro grupos, uno para el campamento base y los otros tres para dirigirse al interior y realizar trabajos cient√≠ficos. Su equipo estaba formado por tres hombres asignados para inspeccionar varios glaciares a cientos de kil√≥metros de la base.

Image: Un miembro del equipo cerca de la base (Wikimedia Commons)

Era una tarea muy arriesgada. Mawson y sus hombres sab√≠an que al tener m√°s posibilidades de viajar, tambi√©n llevar√≠an consigo las cargas m√°s pesadas durante mucho tiempo, y tambi√©n tendr√≠an que atravesar un √°rea llena de grietas profundas, cada una oculta por la nieve. Durante varias semanas, Mawson y sus acompa√Īantes, un oficial brit√°nico llamado Bellgrave Ninnis y un campe√≥n suizo de esqu√≠ llamado Xavier Mertz, se abrieron camino a una distancia de m√°s de 500 kil√≥metros del campamento base.

Los exploradores tomaron tres trineos tirados por un total de 16 perros esquimales y cargados con kilos y kilos de alimentos, equipos de supervivencia e instrumentos científicos. Mawson limitó a cada hombre a un mínimo de posesiones personales. Nennis y Mertz eligieron unas novelas. Mawson tomó su diario y una fotografía de su prometida, una mujer australiana llamada Francisca Delprait.

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Image: Mertz explorando los muros de hielo cerca de la expedición (Wikimedia Commons)

Los d√≠as fueron pasando y las desgracias se fueron acumulando. Aunque al comienzo de la expedici√≥n el tiempo que les acompa√Ī√≥ no era malo, una serie de desastres los fue agotando mentalmente. Hasta en tres ocasiones Ninnis estuvo a punto de caer en grietas ocultas en el hielo. Mawson sufr√≠a de un labio partido, y Ninnis tambi√©n desarroll√≥ una infecci√≥n en la punta de un dedo.

Image: Mawson descansa en uno de los trineos durante el viaje de ida (Wikimedia Commons)

El 15 de diciembre el relato iba a cambiar drásticamente. Los hombres cruzaban un campo con grandes grietas en una sola fila, uno detrás del otro: Mertz en la parte delantera, Mawson en el medio y Ninnis en la parte posterior. Ninnis estaba con el trineo que tenía los perros más fuertes y la mayoría de las provisiones del equipo.

De repente, Mawson not√≥ que Mertz hac√≠a una se√Īal de que algo inusual hab√≠a sucedido. Dirigi√≥ la mirada de Mawson a la parte posterior del grupo y, donde Ninnis deb√≠a estar, no hab√≠a nada. Ninnis y su trineo se hab√≠an ca√≠do en una grieta. Pod√≠an ver el final del trineo sobresaliendo del suelo, y escucharon a un perro ladrando de dolor aunque no pudieron ver ni o√≠r a Ninnis.

Image: La expedición en 1912 (Wikimedia Commons)

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Los dos hombres se turnaron para inclinarse sobre la grieta y llamar a su amigo. ‚ÄúDurante tres horas llamamos sin cesar, pero no escuchamos emitir ning√ļn sonido‚ÄĚ, escribi√≥ Mawson. ‚ÄúEl perro hab√≠a dejado de gemir y yac√≠a sin movimiento. El viento soplaba desde el abismo. Sentimos que hab√≠a poca esperanza‚ÄĚ.

Mawson razon√≥ que era muy probable que Ninnis cayera en la grieta porque ten√≠a la costumbre de caminar junto a su trineo en lugar de sentarse sobre √©l, ‚ÄúTodo el peso del cuerpo de un hombre sobre su pie es una carga enorme y sin duda fue suficiente para aplastar el suelo‚ÄĚ.

Pasadas unas horas, Mawson y Mertz realizaron un peque√Īo entierro en el borde del abismo y se detuvieron para hacer balance. Sin Ninnis y su trineo, los dos exploradores se dieron cuenta de que solo les quedaba una semana y media de comida. A m√°s de 500 kil√≥metros de la base, lo mejor ser√≠a regresar. En cualquier caso, ten√≠an que volver a Commonwealth Bay como fuera para mediados de enero de 1913 y unirse a la Aurora para navegar de regreso a Australia.

Sin embargo, no pas√≥ mucho tiempo antes de que se quedaran sin comida. Desesperados y sin saber muy bien qu√© hacer para sobrevivir, los dos compa√Īeros se fijaron en los animales que les compa√Īaban: los perros deb√≠an servir de sustento. Seg√ļn escribi√≥ Mawson:

George, el más débil de los perros, fue asesinado y en parte alimentado a los demás animales, en parte para nosotros. La carne se frió toscamente en la tapa de una olla de aluminio, una operación que resultó en poco más que abrasar la superficie. En general, se quedó bien, aunque tenía un fuerte sabor a moho y era tan fibrosa que no podía masticarse correctamente.

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Image: Expedición Antártica Australasian (Wikimedia Commons)

Mawson descubri√≥ que ‚Äúvali√≥ la pena pasar un tiempo para hervir la carne de los perros a fondo‚ÄĚ. El hombre aprendi√≥ a preparar una sabrosa sopa y un suministro de carne comestible en la que el tejido muscular y el cart√≠lago se redujeron a la consistencia de una gelatina. Las patas tardaron m√°s tiempo en cocinarse pero, al tratarse de una especie de guisado a fuego lento, se volvieron bastante digeribles.

Las tazas y utensilios para comer se hab√≠an perdido con el trineo de Ninnis, as√≠ que ambos usaron las latas peque√Īas en las que hab√≠an empaquetado sus provisiones y tallaron cucharas improvisadas con trozos de trineo roto. Jam√°s imaginaron que sin querer se hab√≠an estado envenenando lentamente a s√≠ mismos: los h√≠gados de perros conten√≠an niveles t√≥xicos de vitamina A.

Mawson y Mertz sufrieron un agotamiento extremo y su cabello comenz√≥ a caerse. Mawson se qued√≥ ciego. El dolor era muy agudo, y aunque Mertz le ba√Ī√≥ los ojos con una soluci√≥n de sulfato de zinc y coca√≠na, la pareja tuvo que disminuir la velocidad.

Image: La base en Commonwealth Bay (Australian Antarctic Division)

Para principios de enero, Mertz era el que estaba demasiado enfermo como para comer o beber sin ayuda de Mawson. El hombre sufría convulsiones violentas y episodios esporádicos de locura. Poco después, tuvo fiebre y murió mientras dormía.

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Solo quedaba Mawson, quien continuó solo. A más de 100 kilómetros de Commonwealth Bay, el hombre cayó por una grieta. Afortunadamente, estaba atado a un trineo que se quedó clavado en la pared mientras se deslizaba varios metros hacia abajo a través del hielo. Se encontró colgando sobre un pozo aparentemente sin fondo, girando lentamente sobre su cuerda deshilachada.

Después de varios intentos, logró arrastrarse y construyó una escalera de cuerda que se ató en caso de que cayera por otra grieta (cosa que le ocurrió en varias ocasiones).

Image: Australasian Antarctic Expedition (Wikimedia Commons)

El frío era tan extremo que rasgaba el cuerpo del explorador. Un día recordó que sus pies se volvieron particularmente doloridos y, después de recorrer un kilómetro caminando por la nieve, se quitó las botas:

La vista de mis pies me causó una gran conmoción, ya que la piel engrosada de las plantas se había separado en cada caso como una capa completa, y abundante líquido acuoso había escapado por los calcetines. La nueva piel que tenía debajo estaba muy desgastada y cruda.

¬ŅQu√© hizo? Unt√≥ la piel cruda con lanolina y volvi√≥ a unir la planta de sus pies. Fuera de los vendajes, llevaba seis pares de calcetines de lana, botas de piel y un zapato de cuero. Mawson, aunque fuera por un instante breve, se sinti√≥ tranquilo:

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Me quit√© la mayor parte de mi ropa y me ‚Äúba√Ī√©‚ÄĚ en el glorioso calor del sol. Una sensaci√≥n de hormigueo pareci√≥ extenderse por todo mi cuerpo, y me sent√≠ m√°s fuerte y mejor.

Image: Australasian Antarctic Expedition (My Modern Met)

Para el mes de febrero, el hombre hab√≠a llegado a una cueva de hielo a solo 5 kil√≥metros de Commonwealth Bay. Dentro hab√≠a algo de fruta, se√Īal de que su equipo hab√≠a estado all√≠ recientemente y que el Aurora hab√≠a regresado a la Ant√°rtida con suministros. Aquello impuls√≥ de energ√≠a a Mawson, aunque la alegr√≠a le dur√≥ poco: una tormenta de nieve lo dej√≥ atrapado en la cueva durante cinco d√≠as.

Cuando los vientos se calmaron, se dirigi√≥ con paso firme hacia la base. Cuando lleg√≥ a la orilla, Mawson pareci√≥ divisar humo en el horizonte, muy lejos del mar. ‚ÄúParec√≠a un barco lejano, bien podr√≠a haber sido la Aurora‚ÄĚ, escribi√≥.

Image: Aurora (Cool Antarctica)

Desgraciadamente, era verdad. El 8 de febrero hab√≠a llegado tarde al barco que lo llevar√≠a a casa. Mawson tuvo que permanecer en la Ant√°rtida otro invierno m√°s junto con cinco compa√Īeros que lo esperaban, otros 365 d√≠as de espera.

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Image: Medio trineo de Mawson, el que usó durante la etapa final del viaje (Wikimedia Commons)

De hecho, lleg√≥ a escribir sobre el momento en que vio el humo de la Aurora mientras navegaba, aunque ya sin miedo a nada: ‚ÄúBueno, ¬°qu√© importa! El largo viaje lleg√≥ a su fin, el cap√≠tulo m√°s terrible de mi vida hab√≠a terminado‚ÄĚ. [Exploring the Polar Regions, The Home of the Blizzard Being the Story of the Australasian Antarctic, Smithsonian, Wikipedia, BBC, CoolAntarctica]