Por primera vez, los científicos colocaron cadáveres de caimanes en el fondo del Golfo de México para ver qué criaturas podían hacer una comida de los reptiles muertos. Los resultados fueron una sorpresa incluso para los investigadores.

El asombroso e insólito video tomado a una profundidad de 2,000 metros por un vehículo operado por control remoto (ROV) en el Golfo de México muestra que gigantes isópodos de aguas profundas no desperdician ningún momento cuando se presenta una comida inesperada, en este caso, una comida que normalmente no aparece en el menú. Los investigadores responsables del sombrío experimento, un equipo liderado por Craig McClain y Clifton Nunnally del Consorcio Marino de la Universidad de Louisiana (LUMCON), estaban estudiando cómo el material de los entornos terrestres enriquece las redes alimenticias en los entornos oceánicos.

En este caso, el material terrestre eran tres caimanes muertos, lo que no pareció molestar a los isópodos gigantes en absoluto. Se abalanzaron rápidamente, apareciendo en el sitio en menos de 24 horas después de que llegaran los caimanes. Estos crustáceos están muy relacionados con las chinches, también conocidas como roly-polys, pero son aproximadamente del tamaño de balones de fútbol. Usando sus poderosas mandíbulas, las criaturas arrancaron la carne, engullendo la carne de caimán hasta que apenas podían moverse.

El entusiasmo de estos carroñeros es totalmente comprensible. Estas criaturas de fondos de aguas profundas dependen inmensamente de las “caídas de alimentos”, en las que los animales acuáticos muertos se asientan en el fondo del océano. Esto típicamente involucra ballenas, delfines, leones marinos y peces grandes como el atún, tiburones y rayas, pero también puede involucrar cosas de la tierra, como material vegetal, madera y, como muestra el nuevo video, caimanes enviados por científicos . El video se grabó en febrero pasado, y es la primera vez que los científicos usan cadáveres de reptiles para “examinar el papel de los caimanes en la biodiversidad y el ciclo del carbono en los océanos profundos”, explicó McClain en Deep Sea News.

Los caimanes pueden parecer una elección extraña para tal experimento, pero sirven como un buen proxy para estudiar las redes alimenticias del pasado. Los caimanes son aproximaciones cercanas de los grandes reptiles marinos que vivieron hace millones de años, incluidas criaturas como los ictiosaurios, mosasaurios y plesiosaurios. Y como McClain señaló en Deep Sea News, los caimanes muertos en el fondo del océano pueden ser una ocurrencia más común de lo que se suele apreciar:

Tanto los caimanes vivos como los cadáveres son frecuentes en las playas y en el sur. Una criatura de 3 metros llegó a tierra en Folly Beach, Carolina del Sur en 2014 y, en 2016, un cadáver de otro de 4 metros apareció en una playa en Galveston, Texas. Los caimanes pueden ser transportados fácilmente en alta mar por ríos importantes o durante tormentas grandes, tormentas tropicales y huracanes. Se observó la presencia de A. mississippiensis [una especie de caimán] a 30 kilómetros de la costa y después del huracán Katrina en 2005, se encontró un caimán a 25 kilómetros de la costa. Durante el evento de inundación de Mississippi 2011, se observaron varios caimanes muertos en la desembocadura del río Atchafalaya.

Advertisement

Para el experimento, McClain y Nunnally adquirieron tres caimanes recientemente seleccionados por el estado de Louisiana. Los animales midieron entre 2 y 2,5 metros de longitud, y se colocaron en tres lugares diferentes en el Golfo de MĂ©xico a profundidades cercanas a los dos mil metros.

El video tomado por el ROV muestra la rapidez con la que los isópodos del tamaño de una pelota de fútbol detectaron y descendieron sobre los cadáveres. Las criaturas pellizcaron y desgarraron la dura piel de los reptiles con sus mandíbulas especializadas para ello. Finalmente aparecieron grandes cortes en los caimanes, exponiendo las costillas. En uno de los casos, un par de isópodos gigantes que se arrastran por el caimán acaban comiéndose el reptil desde el interior.

Imagen: LUMCON

Advertisement

Los crustáceos comieron hasta el punto de estupefacción. Como los investigadores señalaron en el video, estas criaturas tienen una capacidad increíble para atiborrarse y almacenar la energía acumulada. Después de una comida como esta, los isópodos gigantes no tendrán que alimentarse durante meses, y posiblemente incluso años.

Los investigadores regresarán a los cadáveres en un par de meses para ver lo que queda. A medida que la carne se va consumiendo progresivamente, los animales que se alimentan de la bestia muerta serán cada vez más pequeños. En consecuencia, McClain y Nunnally esperan ver estrellas frágiles y pequeños peces recogiendo lo que queda. También les gustaría recolectar algunas costillas para determinar si hay gusanos que se alimentan de huesos, un carroñero nunca antes visto en esta parte del mundo.

No podemos esperar para verlo. [Deep Sea News]