El año pasado, el Jet Propulsion Laboratory o JPL de la NASA presentó un dispositivo mecánico pensado para agarrarse con fuerza a superficies de roca. Ahora, ese dispositivo es lo que le han añadido a las patas del Lemur IIB, un robot escalador que podría acabar conviertiéndose en la mejor alternativa para explorar meteoritos.

Cada una de las extremidades de Lemur IIB está rematada en una pata prensil con 750 pequeñas garras que se sujetan a la roca. En la gravedad de la Tierra, el peso del robot hace que las garras no sean tan seguras como en el espacio, donde el menor peso las harían mucho más efectivas.

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El robot tampoco tiene aún mucha movilidad, ya que sólo es capaz de desplazarse por superficies relativamente planas (sean paredes verticales o techos). El próximo paso es integrar estas garras en un robot más ágil y capaz de superar obstáculos más grandes. [JPL vía IEEE Spectrum]