De manera fortuita (no creemos que exista otra forma), un joven cuyo nombre se ha mantenido en el anonimato ha pasado a los libros de la literatura médica. Se tragó un palillo de dientes sin saberlo mientras comía un sándwich. Esto fue lo que ocurrió en las siguientes tres semanas.

El sonado caso ha aparecido publicado hace unos d√≠as en The New England Journal of Medicine. Un joven que casi pierde la vida por un palillo que ni siquiera sab√≠a que se hab√≠a tragado. Y es que si el caso es hist√≥rico es precisamente porque hasta ahora se desconoc√≠a la sorprendente cantidad de da√Īo que pod√≠a hacer uno de estos palillos en el tracto digestivo‚Ķ y m√°s all√°.

Al parecer, todo empez√≥ cuando un joven de 18 a√Īos, estudiante universitario y atleta que se encontraba de viaje por el sureste de Estados Unidos con su equipo, se estaba comiendo un s√°ndwich club que ten√≠a uno de estos palillos para sostener todos los ingredientes.

Ese mismo día y pasadas unas horas, el joven comenzó a sentir los primeros indicios de problemas con algo de fiebre y dolor en la parte inferior derecha de su abdomen, seguido de náuseas y diarrea con sangre. El chico acudió a la sala de urgencias, donde los análisis de sangre y una tomografía computarizada parecían normales.

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Los doctores estaban perplejos con los resultados. Después de mantenerlo en observación durante cinco horas, no veían nada raro y decidieron enviarlo de regreso a casa sin diagnóstico.

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Durante los siguientes d√≠as el dolor disminuy√≥ y se sinti√≥ algo mejor, excepto por las n√°useas leves que regresaban de vez en cuando. Sin embargo, en un viaje con el equipo a otra ciudad, el dolor apareci√≥ de nuevo. Ahora los movimientos intestinales llegaban acompa√Īados de sangre, su temperatura era muy alta y aparecieron los primeros dolores fuertes en la zona baja de la espalda. Una vez m√°s, acudi√≥ a una una sala de urgencias de un hospital local.

Las imágenes de resonancia magnética (IRM) del abdomen y la pelvis revelaron una especie de bucles ligeramente distendidos y llenos de líquido de su intestino delgado junto a líquido en el recto. Los médicos le administraron medicamentos por vía intravenosa y alentaron al joven a regresar a casa para una evaluación adicional.

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Dos días después, el estudiante acudió al Hospital General de Massachusetts en Boston. Todavía muy enfermo y con fuertes dolores, se obtuvieron muestras de sangre y heces para el cultivo, lo examinaron para detectar parásitos, realizaron pruebas para varios antígenos y analizaron enfermedades virales y bacterianas. Todos los resultados fueron negativos.

Imagen: Zona donde se encontraba el palillo (The New England Journal of Medicine)

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Posteriormente, le realizaron una tomograf√≠a del abdomen y la pelvis. Tampoco se detectaron anomal√≠as. Su temperatura ahora estaba rondando cerca de loa 40 ¬į C con algo de confusi√≥n mental. Al d√≠a siguiente, su fiebre aument√≥ a 42 ¬į C.

Finalmente se le ordenó una colonoscopia con la que examinar el interior de sus intestinos y tratar de aclarar el enigma. Los resultados arrojaron una gran cantidad de sangre fresca en el colon sigmoide, la región del intestino grueso más cercana al recto y al ano.

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No solo eso. Finalmente dieron con el peque√Īo y molesto protagonista de esta agon√≠a: un palillo de 5 cent√≠metros alojado a 25 cent√≠metros de la abertura anal. Fue una sorpresa por varias razones. En primer lugar, los doctores no lo hab√≠an visto en los esc√°neres. Adem√°s, el paciente no recordaba ninguna sensaci√≥n extra√Īa mientras com√≠a el d√≠a que lo trag√≥, cuando los m√©dicos hab√≠an recogido los datos de su historia.

Imagen: Imagen el palillo (después y antes de... (The New England Journal of Medicine)

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Y sin embargo, el viaje de dolor del joven atleta no había terminado, y ahora su vida iba a correr serio peligro. Tan pronto como el equipo médico le retiró el palillo de dientes, la sangre comenzó a brotar de su arteria. Intentaron solucionar el problema con nueve clips hemostáticos, pero la hemorragia no se detenía.

Luego cortaron un segmento de la arteria de 3 cent√≠metros y se reemplaz√≥ con una vena de su muslo. Finalmente, y debido a que la inflamaci√≥n de los procedimientos podr√≠a cortar la circulaci√≥n a su pierna, los cirujanos realizaron cuatro incisiones de la pantorrilla en la fascia (tejido conectivo que se envuelve alrededor del m√ļsculo) para reducir la presi√≥n de la hinchaz√≥n.

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Unos días después el joven despertó en la unidad de cuidados intensivos. Fue dado de alta seis días después de una segunda cirugía, y a los 7 meses ya estaba practicando deporte sin problemas.

Nunca antes un palillo de dientes en un sándwich club había resultado tan devastador para el cuerpo humano. [The New England Journal of Medicine]