Mientras el mundo digital exige velocidad y eficiencia, Europa mira hacia la fotónica para reducir consumo energético y superar los límites de la electrónica. Ahora, la UE ha financiado el proyecto HiPOVor, dedicado a desarrollar haces de luz “retorcida”, capaces de transportar información girando como un sacacorchos microscópico. Su objetivo: llevar los vórtices ópticos desde los laboratorios hasta la industria, formando especialistas que conviertan esta luz exótica en tecnología práctica.
La luz que gira y transporta más información
Los llamados vórtices ópticos no son simples rayos lineales: sus ondas avanzan en espiral, acumulando un momento angular orbital que permite escribir estructuras más finas, mover partículas con precisión o multiplicar la capacidad dentro de una misma fibra. En otras palabras, podrían ofrecer comunicaciones más rápidas, chips más pequeños y sensores con muchísimo más detalle.
El problema es que mantener estables estos haces es extremadamente difícil. Su estructura helicoidal se rompe al viajar por el aire, por lentes o fibras, lo que ha limitado su uso más allá de entornos de investigación. Ahí entra HiPOVor.
HiPOVor: el laboratorio europeo para la luz del futuro
La Universidad de Tampere (Finlandia) lidera este proyecto que recibió 4,4 millones de euros de la UE bajo el programa Marie Skłodowska-Curie. Formarán 15 investigadores capaces de diseñar láseres con vórtice, aumentar su potencia y aplicar la luz retorcida en equipos reales. No se trata solo de publicar ciencia: se busca crear tecnología utilizable y productos industriales.
El consorcio reúne universidades, centros avanzados como la Infraestructura de Luz Extrema – Física Nuclear, y empresas que aportarán un puente directo hacia aplicaciones comerciales.

¿Para qué servirá esta luz “retorcida”?
Los científicos visualizan usos que abarcan:
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Nanofabricación de chips con precisión extrema.
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Imágenes médicas y científicas con mayor resolución.
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Procesamiento de materiales sin contacto, reduciendo daños.
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Manipulación de partículas o cultivos celulares mediante luz.
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Comunicaciones más densas y rápidas, aumentando canales en una sola fibra.
Además, podría reducir el consumo energético y el uso de químicos, haciendo que la fotónica sea más eficiente y sostenible.
El paso que puede situar a Europa al frente de la fotónica
El proyecto comenzará el 1 de enero de 2026. Si la primera generación de investigadores alcanza los objetivos, Europa podría convertirse en referente mundial en fotónica avanzada y abrir la era industrial de la luz en espiral. Lo que hoy parece ciencia de frontera podría terminar en quirófanos, fábricas, centros de datos o incluso en los móviles del futuro.
La luz no solo ilumina: ahora también gira, esculpe, desplaza y escribe. Y Europa quiere ser quien la guíe.
Fuente: Meteored.