Europa produce cada vez más electricidad renovable, pero sigue enfrentándose a un problema difícil de resolver: qué hacer cuando durante varios días consecutivos el viento disminuye y la producción solar tampoco alcanza para cubrir la demanda. Las baterías convencionales pueden compensar desequilibrios durante algunas horas, pero los períodos prolongados todavía obligan a recurrir, entre otras fuentes, a centrales de gas.
La startup neerlandesa Ore Energy quiere atacar precisamente ese punto débil con una tecnología de almacenamiento de larga duración basada en una reacción tan sencilla como conocida: la oxidación del hierro. La compañía alcanzó un acuerdo con el proveedor energético Budget Thuis para desplegar 1 gigavatio-hora de capacidad en baterías de hierro-aire, uno de los mayores proyectos europeos anunciados hasta ahora con esta tecnología.
La primera fase contemplará unos 400 MWh y está prevista para 2028, mientras que posteriormente el sistema crecerá hasta alcanzar el gigavatio-hora completo.
Una batería pensada para guardar energía durante días
Las baterías de iones de litio dominan actualmente el almacenamiento conectado a las redes eléctricas porque pueden entregar grandes cantidades de energía rápidamente y responder en cuestión de segundos cuando existe un desequilibrio. Su limitación aparece cuando la red necesita mantener ese suministro durante mucho más tiempo.

Los sistemas de Ore Energy están diseñados para almacenar electricidad durante entre 24 y 100 horas, frente a las pocas horas que suelen ofrecer muchos proyectos convencionales de litio. Esa diferencia los orienta hacia otro tipo de problema: cubrir períodos completos de baja generación renovable en lugar de limitarse a desplazar la producción solar desde el mediodía hasta la noche.
En sistemas eléctricos con una presencia creciente de energía eólica y solar, disponer de almacenamiento durante varios días puede reducir tanto los vertidos de electricidad renovable cuando sobra producción como la necesidad de activar centrales fósiles cuando esa generación disminuye.
El secreto está en oxidar y desoxidar hierro
La batería funciona mediante una reacción reversible entre hierro, aire y agua. Durante uno de los ciclos, el hierro se oxida de forma comparable a la formación de herrumbre; durante el proceso contrario, esa reacción se revierte y permite recuperar energía eléctrica.
Su principal atractivo está en los materiales utilizados. A diferencia de las baterías de iones de litio, el sistema no necesita litio ni cobalto, dos materias primas que forman parte de cadenas de suministro altamente concentradas y que Europa importa en grandes cantidades.
Ore Energy sostiene que esto permitiría desarrollar una cadena de suministro mucho más localizada dentro del continente. Además, las baterías se instalan mediante grandes módulos que pueden combinarse para incrementar progresivamente la capacidad del sistema y conectarse directamente a la red.
De un laboratorio universitario a un proyecto de 1 GWh
Ore Energy nació en 2023 como una spin-off de investigaciones desarrolladas en la Universidad Tecnológica de Delft, fundada por Aytaç Yilmaz, Rutil Ozdemir y Yaiza González García.
La compañía comenzó con una instalación experimental conectada a la red en Delft y posteriormente realizó pruebas junto con la energética francesa EDF durante 2025. Según la empresa, aquellas operaciones demostraron que el sistema podía mantener el suministro durante períodos de hasta cuatro días en condiciones reales.
El acuerdo con Budget Thuis supone ahora un salto considerable de escala. La compañía energética quiere utilizar estas baterías para disminuir su exposición a los precios del gas y otros combustibles fósiles, mientras incorpora una mayor cantidad de electricidad renovable a su cartera.
El objetivo es cubrir el momento en que las renovables fallan
El verdadero desafío para estas baterías no consiste en sustituir completamente al almacenamiento de litio, sino en complementarlo. Mientras una batería convencional puede resolver variaciones rápidas durante unas horas, el hierro-aire pretende cubrir esos intervalos de uno, dos o varios días en los que el sistema eléctrico necesita una reserva mucho mayor.
Si la tecnología consigue funcionar de manera rentable a gran escala, podría convertirse en una pieza especialmente valiosa para Europa. El continente no solo ganaría una herramienta para almacenar energía renovable durante más tiempo, sino también una alternativa basada en materiales abundantes y menos dependiente de proveedores extranjeros. La apuesta de Ore Energy resume uno de los grandes problemas de la transición energética: producir energía limpia ya no es suficiente; también hay que ser capaces de guardarla hasta que realmente haga falta.