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Ciencia

Nancy Grace Roman: quién fue la mujer detrás del nuevo telescopio espacial de la NASA

El observatorio que lleva su nombre está diseñado para estudiar la energía oscura, descubrir exoplanetas y observar enormes regiones del Universo. Su homenajeada fue una de las figuras fundamentales de la astronomía estadounidense y desempeñó un papel decisivo para que el telescopio Hubble llegara a existir.
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El nuevo gran telescopio espacial de la NASA lleva el nombre de Nancy Grace Roman, una astrónoma que ayudó a transformar la manera en que Estados Unidos estudiaba el Universo desde el espacio. Conocida entre sus colegas como la “Madre del Hubble”, Roman fue la primera mujer en ocupar un cargo ejecutivo dentro de la agencia y una de las responsables de convertir la astronomía espacial en un programa científico permanente.

Nacida en Nashville, Tennessee, el 16 de mayo de 1925, mostró interés por el cielo desde muy joven. A los 11 años organizó con compañeros un pequeño club de astronomía y, años después, estudió la disciplina en Swarthmore College antes de continuar su formación académica y trabajar en diferentes observatorios. Su carrera terminaría llevándola hacia un terreno que por entonces apenas comenzaba a desarrollarse: observar el cosmos utilizando instrumentos instalados fuera de la atmósfera terrestre.

La mujer que ayudó a convertir el Hubble en realidad

Antes de incorporarse a la NASA, Roman trabajó en el Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos, donde participó en investigaciones de radioastronomía y llegó a dirigir la sección de espectroscopía de microondas.

El gran cambio ocurrió a finales de la década de 1950, cuando surgió la oportunidad de participar en la creación de un programa de astronomía espacial dentro de la recién creada NASA. Roman ingresó en 1959 y terminó convirtiéndose en la primera jefa de Astronomía de la agencia.

Nancy Grace Roman: quién fue la mujer detrás del nuevo telescopio espacial de la NASA
© Space Telescope Science Institute – Youtube.

Desde allí coordinó programas de satélites, cohetes e investigaciones astronómicas, además de administrar fondos destinados a científicos de todo Estados Unidos. Participó en proyectos relacionados con observatorios de alta energía y experimentos desarrollados durante programas como Gemini, Apolo, Skylab y Spacelab.

Sin embargo, su legado quedó especialmente ligado al Telescopio Espacial Hubble. Roman trabajó durante años para construir apoyo científico y político alrededor de la idea de colocar un gran observatorio óptico en el espacio y fue fundamental para conseguir respaldo institucional y financiación del Congreso. Aquella insistencia terminó otorgándole el apodo de “Madre del Hubble”.

Un nuevo telescopio continúa su legado

Décadas después, la NASA decidió bautizar en su honor al que originalmente se conocía como Wide Field Infrared Survey Telescope (WFIRST). El observatorio pasó a llamarse Nancy Grace Roman Space Telescope.

Roman utilizará un espejo primario de 2,4 metros, aproximadamente del mismo diámetro que el del Hubble, pero contará con una característica fundamental: podrá observar regiones del cielo muchísimo más extensas de una sola vez.

Su instrumento principal será el Wide Field Instrument (WFI), una cámara de aproximadamente 300 megapíxeles preparada para trabajar en luz visible e infrarroja cercana. También transportará el Coronagraph Instrument (CGI), desarrollado para bloquear la intensa luz de determinadas estrellas y estudiar objetos mucho más tenues situados a su alrededor.

Energía oscura, exoplanetas y millones de galaxias

Una de las grandes misiones de Roman será investigar cómo ha evolucionado la expansión del Universo. Para hacerlo estudiará enormes cantidades de galaxias y fenómenos gravitacionales con los que los científicos esperan obtener mejores mediciones sobre la energía oscura, el misterioso componente asociado con la aceleración de la expansión cósmica.

El telescopio también buscará exoplanetas mediante microlentes gravitacionales, una técnica especialmente útil para descubrir mundos situados a grandes distancias de sus estrellas e incluso planetas que podrían encontrarse vagando sin una estrella anfitriona.

Su enorme campo de visión permitirá realizar estudios del cielo a una escala difícil de conseguir con Hubble, complementando además las observaciones del telescopio espacial James Webb.

El nombre elegido resume buena parte de esa historia. Nancy Grace Roman murió en 2018, a los 93 años, después de haber dedicado décadas a defender una idea que en los comienzos de su carrera parecía extraordinariamente ambiciosa: llevar grandes observatorios fuera de la Tierra para mirar el Universo sin la interferencia de nuestra atmósfera. El telescopio que ahora lleva su nombre representa la continuación de ese mismo proyecto científico.

Fuente: EspacioTech.

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