Lo que parecía un simple comportamiento animal está despertando teorías más profundas. Ballenas jorobadas están creando misteriosos anillos submarinos justo antes de acercarse a embarcaciones. Un estudio reciente sugiere que podríamos estar presenciando una forma de comunicación compleja. Incluso los científicos del SETI, expertos en buscar señales de vida inteligente, están atentos.
Anillos submarinos que desafían la explicación
El fenómeno fue documentado por primera vez en 1988, cuando una ballena llamada Thorn creó 19 estructuras circulares en apenas diez minutos. Años después, esa grabación reavivó la curiosidad científica. Investigadores del SETI y de la Universidad de California comenzaron a recopilar más casos, analizando registros visuales y reportes ciudadanos.
Así identificaron doce episodios recientes en los océanos Atlántico y Pacífico: once ballenas jorobadas generaron un total de 39 anillos perfectamente simétricos, algunos antes y otros después de acercarse a embarcaciones humanas. En la mayoría de los casos, los cetáceos ejecutaban la maniobra conocida como spy hop —asomando la cabeza fuera del agua— justo en el centro de sus propias burbujas, como si quisieran ser vistos desde la superficie.
Researchers have decided that a potentially good way to prepare for future contact with extraterrestrial beings is by studying…whale bubbles.
No, it’s not a joke—researchers from the SETI Institute, the University of California, Davis (UC Davis), and…
— The SETI Institute (@SETIInstitute) June 18, 2025
¿Juego o mensaje visual?
Aunque aún no existe consenso, los científicos consideran que podría tratarse de un comportamiento social intencionado. En nueve de los doce casos, la aparición de los anillos estuvo vinculada a la presencia humana. Esto ha llevado a pensar que las ballenas no solo interactúan, sino que podrían estar intentando establecer contacto.
El biólogo Fred Sharpe, coautor del estudio publicado en Marine Mammal Science, no oculta su fascinación: “Es como si alguien intentara decirnos algo con un idioma que aún no hablamos”. Por su parte, Jodi Frediani, fotógrafa y también parte del equipo, cree que este patrón apenas empieza a salir a la luz: “Ahora que sabemos qué buscar, veremos muchos más”.
Sin embargo, otras voces piden cautela. Susan E. Parks, bióloga de la Universidad de Syracuse, recuerda que algunos anillos fueron grabados desde el aire, sin estímulo humano directo. Aun así, no descarta que estemos frente a una conducta nueva, una forma de expresión acuática aún no comprendida. Como resume Sharpe: “Tal vez no usan palabras, pero están lanzando símbolos al océano”.