Imagen: Jeremy Dixon / Comisión para la Conservación de la Vida Silvestre y la Pesca de Florida

A la izquierda, Masi Sadaiyan. A la derecha, Vladivel Gopal. Provienen de la tribu de los irula, un grupo étnico del sur de la India. El estado de Florida les ha pagado 68.888 dólares por viajar a Estados Unidos y acabar con la plaga de pitones birmanas que está afectando a la fauna de la región.

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Son, por tradición, maestros cazadores de serpientes. Era a lo que se dedicaban los hombres de su tribu hasta que la ley prohibió la exportación de piel de serpiente en 1975. Entonces encontraron una nueva forma de ganarse la vida: capturando cobras para extraer su veneno y luego venderlo a los laboratorios que producen el antídoto contra su picadura mortal.

41 a√Īos despu√©s, explica El Pa√≠s, la extraordinaria capacidad de encontrar y cazar serpientes de los irula ha llamado la atenci√≥n de la Comisi√≥n para la Conservaci√≥n de la Vida Silvestre y la Pesca de Florida. Despu√©s de probar con batidas de ciudadanos, perro adiestrados y serpientes detectoras de pitones, las autoridades decidieron contratar a estos dos irules para acabar con la plaga de pitones birmanas en el Parque Nacional de los Everglades.

La pit√≥n de Birmania es una especie invasora que fue introducida en la regi√≥n entre los 80 y los 90 con el comercio de mascotas ex√≥ticas, y cuya presencia se agrav√≥ en 1992 cuando el hurac√°n Andrew destroz√≥ un criadero de serpientes. En 2016, m√°s de mil ciudadanos participaron en una batida que mat√≥ a 106 ejemplares, pero las pitones contin√ļan reproduci√©ndose.

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Las dos primeras semanas de Sadaiyan y Gopal en Florida han sido un éxito. Llevan 14 capturas y, además de cobrar por ello, se lo están pasando en grande. Los irula no hablan inglés, pero las autorizadas de Florida están aprendiendo mucho de su fascinante arte de la caza: se mueven de manera sigilosa entre la vegetación y encuentran pistas en los restos de piel mudada o los surcos que van dejando las serpientes en el suelo. [El País]