La pitón poco después de ser sacrificada. Imagen: S. M. Boback et al., 2016

Si lloraste con Bambi, la siguiente historia puede volver a herir tu sensibilidad. Hasta tres ciervos de cola blanca se comió esta pitón de cuatro metros antes de que los científicos del Parque Nacional de los Everglades, en Florida, decidieran sacrificarla para ver qué tenía dentro.

Se trata de una pitón de Birmania, originaria del sudeste asiático y ahora especie invasora de Florida tras ser introducida en la región durante los años 90. Cuando la encontraron, pesaba la friolera de 50 kilos —pero ni de lejos esperaban que se hubiera comido tres ciervos. Es todo un récord.

El cadáver de la pitón de Birmania. Imagen: S. M. Boback et al., 2016

Los investigadores que le realizaron la necropsia descubrieron en su intestino grueso 79 cm y 6,5 kg de materia fecal. Un examen de los restos de huesos, dientes y pezuñas no digeridos demostró que había devorado tres ciervos del 93, 35 y 27% de su propia masa corporal, respectivamente. Sí, dos eran cervatillos de 14 a 30 días de edad. La pitón probablemente se escondió en el agua y esperó a que vinieran a beber para atraparlos.

La materia fecal encontrada en el intestino de la serpiente. Imagen: S. M. Boback et al., 2016

Los científicos han publicado un estudio sobre este festín sin precedentes en la revista BioInvasion Records. El líder de la investigación, el biólogo Scott Boback, cree que la pitón dio caza a los tres ciervos en un lapso de 90 días, un período relativamente corto para tres comidas tan grandes.

Por otro lado, el estudio pone de relevancia que las pitones no nativas comen animales autóctonos. Investigaciones anteriores demostraron una correlación entre su presencia en la zona y una disminución del número de mamíferos, como conejos, linces, mapaches y, en este caso, ciervos.

“Si una pitón es capaz de comerse tres ciervos en tres meses, ¿qué más se están comiendo que no sepamos?”, explica Boback a Live Science. “Ni siquiera sabemos cuántas hay ahí fuera”. [BioInvasion Records]