El 17 de febrero de 2025, Kristen Moriarty hizo algo que estadísticamente parecía casi imposible: acertó los seis números de Lotto Texas y se convirtió en la única ganadora de un bote anunciado de 83,5 millones de dólares.
El boleto existía. Los números eran correctos. La Lotería de Texas reconocía que aquella combinación había ganado. Había un problema.
Moriarty no había entrado físicamente en una administración para comprarlo. Había utilizado Jackpocket, una aplicación que actuaba como intermediaria: el usuario hacía el pedido desde el móvil y un establecimiento autorizado compraba y almacenaba el boleto físico por él. Jackpocket llevaba años operando de esta forma y desde 2024 pertenecía a DraftKings.
Exactamente una semana después de aquel sorteo, el 24 de febrero, la Comisión de la Lotería de Texas anunció que prohibiría los servicios de este tipo. Y el premio quedó congelado.
Ganó bajo unas reglas y cuando fue a cobrar se encontró con otras

La cronología es precisamente lo que convirtió el caso en un problema enorme. Cuando Moriarty compró sus boletos el 17 de febrero, los lottery couriers seguían operando en Texas. Después de su victoria, legisladores estatales intensificaron las críticas contra estas plataformas y comenzaron investigaciones sobre su funcionamiento.
Cuando la ganadora acudió el 18 de marzo con el boleto para reclamar el dinero, la Comisión se negó a liberar el pago mientras avanzaban investigaciones del fiscal general de Texas y de los Texas Rangers sobre los servicios de intermediación.
Su abogado resumió entonces el problema de una forma bastante sencilla: Moriarty había jugado siguiendo las reglas existentes cuando compró el boleto y estaba quedando atrapada en una batalla que había comenzado después.
La situación se volvió todavía más extraña porque no había dudas sobre los números ganadores. Los registros oficiales de Texas muestran que el sorteo del 17 de febrero terminó con un único boleto ganador para la combinación 19, 21, 25, 45, 47 y 52.
Moriarty terminó demandando a la Comisión en mayo.
Los 83,5 millones esconden otra peculiaridad de las loterías estadounidenses

Hay un matiz importante con la cifra. Los 83,5 millones de dólares eran el valor del premio si se cobraba mediante la modalidad de anualidades. Moriarty había elegido previamente la opción de recibir el dinero de una sola vez, conocida como Cash Value Option. Eso reducía el pago real a exactamente 45.889.188,92 dólares antes de impuestos.
No fue una penalización provocada por la disputa judicial: era el valor en efectivo que correspondía al premio desde el principio. La propia documentación oficial de Lotto Texas conserva esa cifra. Mientras tanto, Texas decidió ir mucho más allá de aquel caso.
Su legislatura aprobó posteriormente una ley que prohibía comprar u ordenar boletos de lotería mediante aplicaciones de Internet y terminó reorganizando completamente el organismo encargado de gestionar la lotería estatal.
Al final tuvo que demandar al estado para conseguir que le pagaran
La historia tuvo un desenlace que muchas versiones publicadas ahora están omitiendo. A finales de julio de 2025, Moriarty y la Comisión alcanzaron un acuerdo. El estado aceptó entregarle los 45,8 millones de dólares correspondientes a la opción de pago en efectivo, antes de impuestos. La Lotería de Texas registra oficialmente el premio como reclamado el 31 de julio de 2025.
Habían pasado más de cinco meses desde que sus números salieron del bombo. Por eso, la parte más llamativa de su historia no es que una aplicación le hiciera “perder” 83,5 millones, porque finalmente no ocurrió.
Es algo bastante más extraño. Compró legalmente un boleto desde su móvil, ganó uno de los mayores premios de la historia de Lotto Texas y, siete días después, el mismo estado que debía pagarle decidió prohibir el método que había utilizado para comprarlo. Para recibir el dinero que ya había ganado tuvo que llevarlos a los tribunales.