Sudán, el último macho de rinoceronte blanco del norte, en la reserva Ol Pejeta de Laikipia (Kenia)
Photo: AP

Sudán, el último macho de rinoceronte blanco del norte, ha sido sacrificado a los 45 años en la reserva de Ol Pejeta, en Kenia, por complicaciones relacionadas con su edad. Murió convertido en un símbolo global contra la caza furtiva que se relaciona con la medicina tradicional asiática.

Los rinocerontes se encuentran al borde de la extinción porque cada kilo de su cuerno alcanza precios de hasta 60.000 dólares en el mercado negro. La protuberancia ósea que adorna el morro de estos animales es un ingrediente muy raro y valioso en la medicina tradicional. En China y Vietnam, algunos curanderos sin escrúpulos atribuyen al polvo de cuerno de rinoceronte propiedades afrodisíacas y facultades como la de curar el cáncer, por lo que algunas personas pagan auténticas fortunas por él.

El resultado es que los rinocerontes necesitan una protección especial. En lugares como el noreste de la India se ha llegado al extremo de armar a los guardabosques y darles la orden de disparar a matar cuando aparezcan los cazadores furtivos. En Kenia, los conservacionistas optaron por concienciar a la sociedad a través de las redes sociales: el año pasado, Sudán alcanzó una gran popularidad en todo el mundo tras aparecer en una campaña de Tinder. No buscaba el amor, sino recaudar fondos para el desarrollo de nuevas técnicas de fertilización in vitro que permitieran preservar su subespecie. Era el último macho superviviente.

Según sus cuidadores, Sudán llevaba meses recibiendo tratamiento para las alteraciones degenerativas de sus músculos y sus huesos, así como las heridas de su piel, pero en las últimas horas era incapaz de levantarse y sufría demasiado. “Será recordado por su vida inusualmente memorable”, escribieron los responsables de Ol Pejeta en un comunicado. “En la década de 1970, escapó de la extinción cuando fue trasladado al zoológico Dvůr Králové, y a lo largo de su existencia contribuyó significativamente a la supervivencia de su especie, ya que engendró dos hembras”.

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Su hija Najin y su nieta Fatu son ahora los dos únicos especímenes vivos de la subespecie de rinoceronte blanco del norte. Ambas viven en la reserva Ol Pejeta y son la clave para futuros intentos de reproducción. Los veterinarios recogieron material genético de Sudán este lunes con la esperanza de preservar la subespecie mediante esas nuevas técnicas de fertilización in vitro que financian con donaciones. La idea es combinar los óvulos de las dos hembras supervivientes con el semen almacenado en la reserva usando a hembras de rinoceronte blanco meridional para las gestaciones subrogadas.

[Ol Pejeta vía BBC]