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Ciencia

Hace 105 millones de años, un ave con dientes pescaba en un mar que cubría el interior de Australia: ahora tiene nombre

Es apenas la segunda ave del Cretácico descrita en ese país. Pertenecía a un linaje que desapareció junto con los dinosaurios y nunca dejó descendientes
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Donde hoy se extiende el árido interior de Australia, hace unos 105 millones de años había un mar. En sus aguas nadaban ictiosaurios, plesiosaurios, tiburones y tortugas, mientras los pterosaurios planeaban por encima. Y entre todos ellos, un ave con dientes buscaba peces. Sus huesos, de apenas unos centímetros, acaban de convertirse en una pieza rara y valiosa del registro fósil de ese continente.

La especie fue bautizada Tenuicruris piscanexum y se describió en la revista Journal of Vertebrate Paleontology. El estudio fue liderado por el paleontólogo Matt White, de la Universidad de Nueva Inglaterra, en Australia, junto con Dean Lomax, de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido.

Un tesoro escondido en el antiguo mar interior

Richmond Australia
© Gino Marcelo Hernandez Sanchez – Unsplash

Los fósiles aparecieron cerca de Richmond, una localidad del estado de Queensland, en el noreste de Australia, a unos 500 kilómetros tierra adentro de la costa. Allí aflora la Formación Toolebuc, restos del fondo de un mar interior que cubrió buena parte del continente durante el Cretácico.

Los huesos fueron encontrados por Kevin Petersen, entonces conservador del museo Kronosaurus Korner, dedicado a los fósiles marinos de la zona. «En Richmond solemos encontrar muchos reptiles marinos, pero hallar huesos de aves es extremadamente raro», explicó White.

Dos huesos de la pata, pero muy reveladores

El material está formado por dos piezas: un tibiotarso, el hueso más largo de la pata de las aves, de 6,5 centímetros, y un tarsometatarso completo, un hueso formado por la fusión de varios huesos del pie. Este último es el primero de su tipo hallado en depósitos del Cretácico de Australia.

Parte de los fósiles estaba cubierta por concreciones minerales, por lo que el equipo recurrió a escaneos realizados por la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO) para estudiar su forma sin dañarlos. Según los investigadores, el animal tenía un tamaño comparable al de un talégalo, un ave terrestre australiana parecida a un pavo pequeño.

Un pariente perdido de las aves actuales

Enantiornites
© By José-Manuel Benito Álvarez (España) —> Locutus Borg – Own work, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1932499

Tenuicruris piscanexum pertenece a las enantiornites, el grupo de aves más diverso del Cretácico. Eran aves con rasgos todavía primitivos, como dientes en el pico y garras en las alas en muchas especies, y vivieron en todos los continentes. Sin embargo, desaparecieron hace unos 66 millones de años, en la misma extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos, y no dejaron descendientes: las aves actuales provienen de otro linaje.

White reconoció de inmediato los huesos porque había estudiado ejemplares parecidos en China más de 20 años atrás. Según los investigadores, el ave probablemente se alimentaba de peces y se desplazaba sobre cuerpos de agua, algo que también refleja su nombre: Tenuicruris significa «pata delgada», y piscanexum alude a la capa rica en peces donde apareció.

Por qué las aves fósiles son tan escasas

Los huesos de las aves son huecos y de paredes muy finas, lo que hace muy difícil que sobrevivan al proceso de fosilización. Por eso el registro de aves del Cretácico es pobre en todo el mundo, y especialmente en Australia. Hasta ahora, la única especie de esa época descrita en el país era Nanantius eos, conocida también por un solo tibiotarso hallado en la misma formación y presentada en 1986.

«Estos ejemplares son especialmente importantes porque se han encontrado muy pocos en Australia, y hasta ahora ninguno era directamente comparable», señaló White. Cada nuevo hueso ayuda a reconstruir cómo eran los ecosistemas del hemisferio sur cuando Australia todavía formaba parte de los restos del supercontinente Gondwana, junto con la Antártida y Sudamérica.

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