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Ciencia

El galgo no necesita correr todo el día: por qué es una raza sensible que suele preferir la calma

El galgo suele asociarse con velocidad, carreras y grandes esfuerzos físicos. Sin embargo, detrás de su imagen atlética hay un perro generalmente tranquilo, sensible y afectuoso. A pesar de ser capaz de alcanzar velocidades extraordinarias, muchos ejemplares pasan buena parte del día descansando y pueden adaptarse perfectamente a la convivencia familiar.
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Organizaciones especializadas en perros describen al galgo como una raza de temperamento gentil y sensible, que suele formar vínculos estrechos con sus cuidadores.

Eso no significa que todos los galgos se comporten igual.

La personalidad individual, la socialización y las experiencias previas pueden modificar considerablemente la forma en que cada perro responde a nuevos ambientes.

Un perro rápido que también disfruta del descanso

La capacidad atlética del galgo puede llevar a pensar que necesita correr durante horas. No es así.

Aunque requiere actividad física diaria, las caminatas y periodos controlados de ejercicio suelen ser suficientes para muchos ejemplares. Después, es frecuente que busquen lugares cómodos donde descansar durante largos periodos.

El entorno doméstico puede adaptarse especialmente bien a esta característica. Una cama ubicada en un lugar tranquilo y alejado del tránsito constante de personas puede convertirse en un refugio importante.

El galgo no necesita correr todo el día: por qué es una raza sensible que suele preferir la calma
© Magnific

La sensibilidad también forma parte de su carácter

Los galgos pueden mostrarse especialmente sensibles ante determinados estímulos.

Cambios bruscos, ambientes demasiado intensos o experiencias desconocidas pueden generar inseguridad en algunos ejemplares, especialmente cuando tienen antecedentes de abandono, competencia o falta de socialización.

Por eso, las rutinas previsibles y la introducción gradual de nuevas experiencias pueden facilitar su adaptación.

El entrenamiento basado en recompensas también permite construir confianza sin recurrir al miedo o la coerción.

Ejercicio sí, pero siempre en condiciones seguras

Su enorme velocidad obliga a tomar algunas precauciones.

En espacios abiertos, un galgo puede alejarse rápidamente si comienza a perseguir algo. Por eso se recomienda utilizar correa o permitirle correr únicamente en zonas correctamente cerradas.  También conviene recordar que cada perro tiene necesidades diferentes dependiendo de su edad, salud y condición física.

El ejercicio debe adaptarse al individuo y combinarse con periodos adecuados de recuperación.

El galgo no necesita correr todo el día: por qué es una raza sensible que suele preferir la calma
© Magnific

El debate sobre las carreras de galgos

La utilización de galgos en carreras continúa siendo objeto de debate por sus implicaciones para el bienestar animal.

Entre los riesgos documentados se encuentran fracturas, lesiones musculares y otros traumatismos relacionados con las competencias.

Datos recopilados por la RSPCA en Reino Unido muestran miles de lesiones registradas anualmente entre galgos utilizados en carreras, además de animales sacrificados después de sufrir determinadas lesiones.  El bienestar de estos perros, además, no depende únicamente de lo que ocurre durante una carrera.

También influyen aspectos como el alojamiento, el entrenamiento, los traslados, la atención veterinaria y las condiciones de vida antes y después de competir.

Mucho más que un perro diseñado para correr

La velocidad es una de las características más espectaculares del galgo, pero no define por completo a la raza. En el hogar pueden ser perros tranquilos, afectuosos y capaces de pasar muchas horas descansando.

Proporcionar ejercicio seguro, rutinas previsibles, atención veterinaria y un lugar tranquilo donde retirarse permite aprovechar una faceta que muchas veces queda eclipsada por su fama deportiva.

El galgo puede ser uno de los perros más rápidos del mundo.

Pero eso no significa que quiera estar corriendo todo el tiempo.

 

 

Fuente: Noticias Ambientales.

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