Joseph Wartman estudiaba el peor deslizamiento de tierra en la historia de EE.UU. el desastre de Oso de 2014 en que murieron 43 personas en el vecindario de Steelhead Haven, en Washington. Quedó perplejo. Porque mientras la mayoría de los de su equipo miraban ladera arriba para entender qué había causado el deslizamiento, él centró la atención en la parte inferior, donde Steelhead Haven había quedado sepultado.
“¿Cómo se formó este vecindario? ¿Entendía la gente que era un lugar de riesgo? ¿Qué recursos tenían a mano?” recuerda haberse preguntado. Wartman, director del Centro de Reconocimiento de Riesgos y Desastres Naturales (RAPID) de la Universidad de Washington le dijo a Gizmodo en un email que esas preguntas todavía rondan en su cabeza. En un estudio publicado hoy en Earth’s Future, él y sus colegas les brindan a los estadounidenses información que podría salvar vidas porque son datos sobre el riesgo de deslizamiento de tierra en cada lugar. Hasta donde saben estos investigadores, se trata del primer mapa que ubica zonas de riesgo de deslizamientos a escala nacional.
Su trabajo reveló que hay 6,5 millones de personas que viven en áreas con probabilidad de deslizamiento de tierra. Aunque es el tipo de desastres que suele relacionarse con la parte oeste del país, donde el terreno suele ser más empinado y los deslizamientos destructivos y grandes son más comunes, los investigadores hallaron que más de la mitad de las personas expuestas a este riesgo viven más cerca de la costa este.
“En algunos de mis estudios anteriores encontramos que hay medidas muy simples que pueden ayudarte a sobrevivir a un deslizamiento”, explicó Wartman. “Algunas de estas cosas son simples, como conocer el riesgo de deslizamiento, saber que estás en un área de riesgo, y tener un plan sobre qué hacer si ocurre un deslizamiento. Tus probabilidades de sobrevivir aumentan en 10 o más veces”.
Conocer los riesgos
Para cuantificar sistemáticamente a escala nacional Wartman y sus colegas combinaron mapas de áreas susceptibles de deslizamientos de la Agencia Geológica de EE.UU. (USGS), las huellas de cada edificio registrado en EE.UU. y el cálculo de ocupación nocturna de los edificios para estimar cuánta gente podría verse afectada por un deslizamiento de tierra.
“En los últimos años la Oficina de Censos ha publicado excelentes datos que nos permiten entender realmente quién está en riesgo”, dijo Wartman. “Eso coincide con bases de datos publicadas recientemente para identificar ubicaciones de edificios individuales en todo Estados Unidos. Son datos que nos permitieron estudiar la geografía humana de los deslizamientos de tierra”.
Usaron los datos de ocupación nocturna de viviendas, cuando es menos probable que la gente pueda reaccionar al peligro y evacuar, pero hay que señalar que esto no les permitió considerar el movimiento en horas del día, como el de los turistas que se acercan a las laderas panorámicas. Tampoco se han centrado en la frecuencia de deslizamientos, algo que suele ser mayor en el oeste del país.
El trabajo reveló información importante sobre los lugares más riesgosos y eso importa porque la susceptibilidad a deslizamientos de tierra en un lugar puede ser muy diferente al de otra ubicación que esté a pocos metros. El estudio dividió la población en urbana y rural, y encontró que la población rural que compone el 62% de quienes viven en territorio de riesgo de deslizamiento, tiene menor capacidad para recuperarse de esos desastres.
El mapa muestra que hay riesgo significativo de deslizamiento de tierra en gran parte de la costa este, en particular en los Montes Apalaches. “Solemos percibir que es un problema de la costa oeste porque los medios suelen informar sobre los deslizamientos grandes y espectaculares que llegan a las noticias. En la costa este ocurren con frecuencia pero suelen ser eventos menores. Detectamos el potencial de deslizamientos de tierra en la costa este recientemente, con la tragedia de las inundaciones provocadas por huracanes, que tantas vidas costaron”.
En 2024 el huracán Helene causó más de 2.000 deslizamientos de tierra en menos de una semana, según la USGS. Uno de los más fatales fue en la comunidad de Craigtown, de Fairview, Carolina del norte, donde convergieron al menos 10 deslizamientos menores en un canal destructivo que arrasó con las viviendas y costó 13 vidas.
Wartman cree que el huracán Helene despertó la atención sobre el riesgo de deslizamientos de tierra en la costa este, pero espera que este nuevo estudio sirva para generar mayor interés. “Como arte de este trabajo desarrollamos una base de datos de fácil acceso que permite que el público pueda averiguar los datos, y así las comunidades puedan entender el riesgo de su localidad. Esperamos que el trabajo también sirva para que haya mayor información y conocimiento sobre los riesgos de deslizamientos de tierra en todo Estados Unidos”, afirmó Wartman.