El Oculus Rift es fantástico. Si has probado su versión original, sabrás que es increíble. Es la realidad virtual hecha como nunca la has visto antes. Es revolucionario. Pero no es nada comparado con lo que viene. El nuevo Oculus Rift, llamado Crystal Cove, no está de momento listo para los consumidores. Tampoco es la versión 1080p que anda pululando por ahí, aunque sí cuenta con un increíble panel 1080p. Es mucho, mucho más.

Hay dos novedades principales en este nuevo prototipo del Oculus Rift. La primera es la inclusión de la posición relativa al campo de visión, o lo que ellos llaman "positional tracking". El anterior modelo trataba tu cabeza como si fuera un todo uniforme, un objeto clavado a un palo en el suelo. El aparato era una especie de cerebro artificial pegado a un cuerpo que no se podía mover. Ya no.

Gracias a una cámara externa, el Oculus percibe ahora el movimiento de todo tu cuerpo. Es decir, puedes inclinarte para acercarte a los paneles de control, o echarte a un lado para mirar hacia una esquina.

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Esto, en sí mismo, ya es increíble. No estás solo observando de forma pasiva un mundo virtual, estás inmerso en él más que nunca. Probé un simple juego de demostración de defensa de una torre, construido con el motor Unreal Engine 4, y no pude evitar estirar la mano para intentar agarrar los estúpidos y pequeños duendes que veía alrededor porque estaban ahí mismo. ¡AHÍ MISMO!

Pero hay más. Crystal Cove cuenta también con una nueva tecnología de pantalla que ayuda a que la experiencia al completo sea más realista y maree menos. En modelos anteriores del Oculus Rift, mover la cabeza de un lado a otro causaba una seria distorsión de la imagen. A medida que girabas la pantalla, empezabas a ver cómo te acompañaban datos antiguos de la imagen que acababan distorsionándolo todo. Leer texto era también casi imposible.

Con esta nueva tecnología de "baja persistencia" se ha eliminado el problema. La pantalla solo muestra imágenes cuando tiene buenos datos y se difumina a negro de forma imperceptible cuando no los tiene. En resumen: adiós a la distorsión de la imagen causada por el movimiento.

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Toda la jerga técnica del mundo sería insuficiente para describir lo increíble que es este aparato. La experiencia te deja exhausto, incrédulo, fascinado. No exagero. De veras, no quería quitármelo de encima. Incluso los juegos más simples de demostración que pude probar, como el ya mencionado o este otro simulador espacial, son suficientes para mantener a uno en la nube durante días. Días.

Un ejemplo: piloté un caza espacial, me dispararon, el avión me hizo una pirueta y mi estómago me dio un vuelco de lo real que parecía todo.

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Este modelo no es ni siquiera el que llegará a los consumidores. Es decir, hay hueco para mejorar. ¿El qué? Los paneles 1080p son geniales, pero aún te dan esa sensación de estar mirando a través de una ventana. Y los objetos en los bordes de tu campo de visión a veces aparecen difuminados. Aún así, nada que te desvíe de la acción.

Si el Oculus Rift original era una prueba de concepto, este nuevo modelo es una prueba de que el concepto es absolutamente genial. No tengo ninguna duda que cuando la versión final de este equipo salga a la venta, va a revolucionar el mundo de los videojuegos. Para mi, hoy, ya lo ha hecho.

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