Nueva Pescanova retiró formalmente, el 23 de julio de 2026, su solicitud para construir la que habría sido la primera granja comercial de pulpos del mundo, en el puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria. Según reportó SeafoodSource, la empresa gallega había presentado la solicitud original en mayo de 2021 y llevaba ocho años de investigación previa, tras lograr incubar, criar y reproducir con éxito hasta cinco generaciones de Octopus vulgaris en una instalación de pruebas.
El proyecto contemplaba una instalación de más de 52.000 metros cuadrados y una inversión cercana a los 65 millones de euros, con el objetivo de alcanzar una producción anual de 3.000 toneladas de pulpo, equivalente a más del 10% de toda la producción pesquera nacional española y, según los planos filtrados del proyecto, a cerca de un millón de animales criados y sacrificados por año.
Un método de sacrificio que generó rechazo internacional

Parte de la controversia se centraba en el método de sacrificio previsto: los pulpos serían matados mediante inmersión en un baño de agua helada a 3 grados bajo cero, una técnica que distintos expertos en bienestar animal describen como lenta y angustiante para el animal. A eso se sumaba la preocupación por la cantidad de recursos pesqueros necesarios para alimentarlos: la organización Compassion in World Farming (CIWF) estimó que la macrogranja habría requerido unas 28.000 toneladas de peces silvestres solo para sostener la alimentación de los pulpos en cautividad.
La polémica no era menor: en 2024, con el proyecto todavía en marcha, el estado de Washington, en Estados Unidos, llegó a debatir un proyecto de ley para prohibir directamente la acuicultura de pulpos en su territorio.
Una campaña de 42.000 correos y una protesta que nunca llegó a ocurrir
La presión pública sobre el proyecto canario escaló fuerte en sus últimos meses. Más de 42.000 personas enviaron correos electrónicos a la Autoridad Portuaria de Las Palmas exigiendo el cierre definitivo del expediente, y organizaciones como AnimaNaturalis, CIWF, Ecologistas en Acción y el Aquatic Life Institute tenían programada una protesta frente al propio puerto para el 25 de julio.
Nueva Pescanova retiró su solicitud apenas dos días antes de esa fecha, el 23 de julio, dejando la manifestación sin motivo formal para llevarse a cabo. Tessa González, del Aquatic Life Institute, calificó la decisión como un momento clave para garantizar que esta práctica, con implicaciones negativas para el bienestar animal, el ambiente y la salud pública, nunca llegue a establecerse.
Lo que dice la empresa (y lo que no dice)
Nueva Pescanova insiste en que su decisión responde exclusivamente a consideraciones empresariales y regulatorias, y remarca explícitamente que no implica ningún reconocimiento sobre la inviabilidad del proyecto. Según la compañía, nuevos requerimientos de la Comisión de Evaluación Ambiental de Canarias, que pasó de una evaluación simplificada a una evaluación ambiental ordinaria más extensa, cambiaron sustancialmente las condiciones, el alcance, el cronograma y las exigencias regulatorias del proyecto original.
Esa evaluación había identificado, además, posibles efectos adversos significativos, entre ellos malos olores cerca de una terminal de pasajeros y el deterioro de la calidad del agua del puerto por residuos orgánicos. La comunicación oficial de la empresa no menciona en ningún momento el bienestar animal como parte de las razones detrás del retiro.
Un capítulo cerrado, pero no necesariamente el final
El sitio web de acuicultura de Nueva Pescanova todavía menciona al pulpo como una de las nuevas especies en estudio dentro de su Pescanova Biomarine Center, en Galicia, lo que deja abierta la puerta a que la investigación continúe, aunque el proyecto de Las Palmas, tal como fue presentado, no se construirá. La Autoridad Portuaria confirmó que el expediente administrativo abierto en 2021 quedará archivado.
Queda por verse si el Congreso español avanza con una eventual prohibición específica de la acuicultura de pulpos, algo que CIWF y otras organizaciones ya reclaman de forma explícita para Canarias, España y el conjunto de la Unión Europea.