El fuego ha bloqueado una de las arterias más importantes de España: la conexión de alta velocidad entre Galicia y Madrid. La interrupción ha dejado a los pasajeros sin soluciones viables por parte de Renfe, mientras las aerolíneas han elevado sus precios hasta cifras desorbitadas. El contraste entre carreteras cortadas, trenes inmóviles y vuelos prohibitivos refleja no solo el impacto de los incendios, sino también la fragilidad del transporte en situaciones de crisis.
Galicia aislada: trenes y carreteras cortadas
El corredor de alta velocidad entre Zamora y Galicia permanece cerrado debido a la virulencia de los incendios en Zamora, León y Ourense. Renfe ha confirmado que los trenes no circularán durante toda la jornada y, lo que es peor, no ofrece alternativas en autobús para los afectados. La DGT también reporta varias carreteras cortadas, aunque las principales autovías del noroeste siguen abiertas.

El viaje más caro: los billetes disparados
Con el tren fuera de juego, los viajeros se ven forzados a volar, pero los precios son desorbitados. Un billete entre Vigo y Madrid cuesta más de 350 euros, mientras que desde Santiago supera los 330 euros. Incluso en A Coruña, el aeropuerto con precios más contenidos, los vuelos directos no bajan de los 272 euros en plena crisis.
Escalas interminables, la otra alternativa
Las opciones “baratas” resultan absurdas: vuelos con escalas de hasta 22 horas en ciudades tan lejanas como Málaga, Sevilla o Barcelona. Para quienes necesitan viajar con urgencia, esta alternativa es impracticable, convirtiéndose en un ejemplo más de cómo la falta de planificación en emergencias castiga al viajero.

Desde Madrid, la diferencia de precios
Curiosamente, quienes parten desde la capital encuentran tarifas mucho más bajas: menos de 100 euros para A Coruña y apenas 40 o 50 euros en días posteriores. Esto revela una asimetría: mientras el flujo de viajeros hacia Galicia responde a viajes vacacionales posponibles, quienes regresan a Madrid lo hacen por obligaciones ineludibles.
Aerolíneas y recortes de oferta
La situación se agrava por una reducción previa de plazas aéreas. Iberia eliminó 80 asientos diarios en el corredor gallego, mientras Ryanair redujo un 61% de su oferta en Vigo y un 28% en Santiago. Resultado: menos vuelos, precios inflados y un descenso notable de pasajeros en los aeropuertos gallegos.
Fuente: Xataka.